Tal vez te cruzaste con sus shows sobre algún escenario, o con sus personificaciones siniestras en certámenes de cosplays o quizás, tal vez, viste sus trabajos en redes sociales. Gustavo Díaz es el artista creador de Yanurix y tiene por detrás una historia muy interesante. Conocela en esta nota.

PH: Darío Quiroga

PH: Darío Quiroga

En su arte, Gustavo Díaz ha cosechado los mayores galardones posibles dentro del país: primer premio provincial de La Rioja, premios en Salta, Tucumán y Buenos Aires; fue el primer artista de su categoría en presentarse tres veces a un certamen nacional y ganar las tres; le valió el reconocimiento de embajadas extranjeras y viajes por Barcelona, París y Venecia.  Todo eso antes de los 30 años. ¿Cuál es el arte de Gustavo Díaz? Su arte es el Drag y el nombre con el que consiguió todo eso es Yanurix.

Con una fuerte presencia en el ámbito teatral desde los años 50´s en adelante, el Drag y las Drag Queens tienen su origen en el teatro isabelino, cuando a la obras de grandes como Shakespeare y Marlowe solo podían representarlas hombres, incluyendo los roles femeninos. Hoy conforma una disciplina artista en sí misma. Y una muy compleja, de hecho.

“Para ser una Drag Queen tenés que manejar la puesta en escena, el maquillaje, el vestuario, la edición musical, la coreografía; tenés que ser, en muchos casos, tu propio costurero, maquillador, bailarín y actor”, nos relata Yanurix, para quien este estilo de performance marca la diferencia con cualquier otra disciplina por el surrealismo que permite, “sin entrar ni en lo grotesco ni en lo chabacano”, aclara, él cuyo estilo generalmente macabro y misterioso y su temática de terror le hicieron sobresalir en redes sociales.

PH: Darío Quiroga

PH: Darío Quiroga

Pero todo tiene un comienzo y el comienzo de Yanurix está en la propia familia de Gustavo, una familia con sangre artística. Su abuelo es el reconocido artesano, escultor y ceramista Dionisio Díaz y tanto su padre como su madre y sus tías han estado vinculados a las artes visuales de una u otra manera. Gustavo también. En 2010 ya había probado las carreras de teatro, danza y expresión corporal pero sentía la frustración de interpretar personajes impuestos, que no lo llenaban.

Ese año, un amigo lo invitó a participar de un certamen nuevo en la provincia, que elegía a la mejor Drag Queen y que demandaba utilizar todo el talento que había acumulado durante su formación. Se presentó con un número de temática africana y animalista que se llamó “Yanu África”.

Y ganó. Primer lugar, ni más ni menos.

Casi inmediatamente viajó a Tucumán, a un certamen nacional donde todas las participantes usaban nombres de fantasía por demás extravagantes como Zanubia Uber, Fighter B. Queen. Cuando fue anotarse para pasar, alguien le preguntó cuál era su seudónimo y Gustavo, que arriba del escenario es capaz comer al público pero abajo es bastante tímido –más en ese entonces, intimidado por ese universo nuevo-, le dijo algo imperceptible que el maestro de ceremonias tradujo como “Yanurix”. Para no polemizar, Gustavo le dijo que sí, que era Yanurix.

PH- Santiago Luna

PH- Santiago Luna

Con ese nombre ganó el nacional esa misma noche y se volvió desde entonces su alter ego. Un ser en el que conviven “lo más glamoroso que viste en tu vida, pero también lo más tétrico”, como expresó él en sus propias palabras. En Yanurix cobraron vida criaturas mitológicas, brujas y hechiceras, visiones de la noche, el dolor y la muerte. Pero también conceptos. Como Yanurix, Gustavo exploró, cuando no muchos sabían cómo, temáticas como el Holocausto, los desparecidos argentinos, la violencia contra la mujer y la discriminación. Temáticas que le valieron más de un premio.

Pero no existen los genios creativos, existen los equipos de trabajo geniales. Para Gustavo ese equipo es su madre y su tía, ambas artistas: “Mi madre estudia la Licenciatura de Arte y es artista plática. Mi tía se dedica al arte sacro. Cuando yo me mataba pensando qué hacer con mi vida, mi madre me enseñó que debía trabajar con aquello que me movilizara, como artista y como persona”, nos dice. Entre los tres desarrollan ideas, vestuario y también escenografía. Cosen, pegan, pintan todo a mano, siempre buscando la originalidad. A lo sumo encontrando inspiración en el cine –de terror-, los mitos y los animales –“siempre intento incorporar algo animal en mis performances, ya sea en vestuario o en escenografía o en movimientos”-.

Como Drag logró un estilo único que lo colocó varios escalones sobre el resto, además de ese nacional ganó otros dos más al hilo y luego fue Reina Drag del Carnaval y el Turismo en Salta, ganó la Gala de San Pedro y viajó a todo el país y por Europa.

Y cuando parecía que había tocado el techo…

PH: Darío Quiroga

PH: Darío Quiroga

CAPÍTULOS DE OTRA HISTORIA 

Una de sus trabajos en 2013 fue una sesión de fotos en un hospital abandonado del centro de la ciudad. Para prepararse fue allí de noche y se quedó apreciando los ruidos, los silencios, las luces y la oscuridad. El resultado se llamó “praxis” y en él encarnó una especie de paciente macabro: pálido, llenó de vendas, y vomitando fluidos negros. La imagen era espeluznante pero, al terminar, el fotógrafo y amigo, Darío Quiroga, lo invitó a probar algo nuevo: un evento dedicado al Animé y la cultura oriental que se llama Otakai, donde, entre otras cosas, se realiza un concurso de cosplay.

El cosplay es otra disciplina perfomática en la que el objetivo es disfrazarse y actuar como un personaje salido de videojuegos, mangas o animes –o bien algo original de ese estilo-. Gustavo estaba no estaba disfrazado de nada de eso pero, como ocurrió con su primer amor, decidió darle una oportunidad a esto también.

Cuando entró al evento, así disfrazado, llamó la atención inmediatamente. “Que buen cosplay de Silent Hill ¿Vas a concursar?”, le comentaron. Él no tenía idea que era Silent Hill o como se concursaba, pero averiguó rápido, bajó un tema de la película –Silent Hill es un VJ del que también se hicieron películas-, subió y… ganó, por supuesto.

PH: Darío Quiroga

PH: Darío Quiroga

Otra vez por una coincidencia, se le abrían las puertas de algo nuevo donde su talento le otorgaba reconocimiento instantáneo. Luego de experimentar en esta nueva disciplina con algunos disfraces, llegó el que sería el quiebre: su interpretación del Ryuk, una especie de entidad vinculada con la muerte, uno de los protagonistas de la popular serie japonesa Death Note.

Con ese cosplay, Gustavo consiguió un rutilante segundo lugar en una convención en Córdoba y luego consiguió ganar en Buenos Aires, ante el asombro, en ambas ocasiones, de los principales referentes del cosplay en Argentina. ¡Incluso le valió un reconocimiento de la embajada de Japón! Por difundir su cultura, nada menos.

Ya cimentado como uno de los mayores artistas drag del país y perfilado a romperla en el mundo del cosplay, Gustavo y Yanurix tienen mucho por delante: en enero se lo espera en Brasil y en febrero fue invitado a la primera edición latinoamericana del Hollywood Horro Fest. A diferencia de su gusto estético, un camino brillante parece esperarle.