Ángeles Mendoza Herrera nos habla de The Wild Bunch o La Pandilla Salvaje en su traducción, un western -gran gran western- estrenado en 1969, obra del director Sam Peckinpah. Una de las grandes obras maestras que inspiraron a directores como Tarantino y Rodriguez.

 

Escribe: Ángeles Mendoza Herrera

Violencia, de la buena

Violencia, de la buena

El montajista de la Pandilla, Lou Lombardo tuvo una tarea titánica al tener que reducir a dos horas y veinte un primer montaje de cuatro horas.

El guión del film inicialmente estuvo firmado por Walon Green basado en otra historia, y que llego a manos de Sam por Dick Hyman para que lo reescribiera y lo dirigiera. Por este guión, Peckinpah logro la única nominación al Oscar que obtuvo en su carrera y la que perdió en manos de Butch Cassidy and Sundance Kid de George Roy Hill, otro western considerado imprescindible.

La película fue muy criticada por ser considerada muy violenta. Personalmente hasta las escenas finales, no me pareció violenta. O por lo menos como uno podría considerar una película de Tarantino.  A ver, hay violencia, sí, pero una más intrínseca. Es decir, marcándonos que todo tiene violencia.

Quizá no me pareció violenta porque no vi tanta sangre. Pero es muy fácil, creo, equiparar sangre con violencia.

Peckinpah también denota cierta misoginia ya que las mujeres son vistas como seres causantes de conflictos, penas o humillación y que terminan prostituyéndose,  muertas o ambas.

La escena primera y la final tienen una correlatividad y una belleza cruel indescriptible. No bello como agradable si no como inconmensurable.

También se muestra que los niños pueden contener violencia en sí mismos, aunque no sean conscientes de ello.

Básicamente: tenemos una pandilla, la de Pike Bishop, un hombre con una larga carrera de bandido, duro, reo pero que alguna vez sintió esperanzas o ganas de hacer otra vida. Esperanzas vagas quitadas por balas como las que el dispara a diestra y siniestra.

the-wild-bunchPike tiene un compañero fiel, Dutch, camarada en el bandidaje, asesinatos, robos y muerte. Y detrás de ellos dos, unos cuantos bandidos más, que se lucen por sus particularidades como segundos personajes.

Y por otro lado, tenemos  a un grupo de hombres, al que llamare pseudo pandilla porque se muestran tan inútiles que se nota. Eso no es lo suyo, lo suyo es la carroña.

Son cazarecompensas y van detrás de Pike. A cazarlo, aunque no tengan que hacer ellos la tarea.

El dueño del ferrocarril del pueblo quiere su cabeza, para ello busca a otro viejo compañero de Pike, Deke, quien ha caído preso y lo extorsionan con su libertad: se la darán a cambio de que logre cazar a Pike vivo a muerto.

phLe dan unos cuantos hombres inútiles, por lo cual él sabe o siente que no lograran el cometido. Y si lo logran, será porque el mismo Pike lo permitió o se dejó ganar por cansado que esta del pillaje y la vida sin cuerdas que aten; sabiendo que eso debe terminar y que difícilmente sea de otro modo que no sea morir en su ley.

Uno de los más emblemáticos diálogos del film es el que dice: “Todos soñamos con volver a la niñez. Aun los peores de nosotros. Quizá sobre todo los peores”

Por este diálogo llegue a The Wild Bunch, por medio de Kryptonita,  libro del argentino Leonardo Oyola – otra historia de bandos, bandidos y amigos que son familia-  que al inicio de la obra cita un fragmento de este breve diálogo.

safe_imageLa pandilla se camufla como ejército de soldados para robar un banco, mientras los niños del pueblo juegan a tirar un escorpión medio moribundo a las hormigas coloradas que hambrientas y sin culpa lo devoran, quedando sumergido en un mar rojo, hasta que los mismos niños prenden fuego a las devoradoras.

Para los niños,  no es más que un juego, algo perverso sí, pero juego al fin. Que a fin de cuentas simboliza la muerte que estará presente siempre –en el film como en la vida-.

El final no solo desparrama sangre si no que mostrara la fidelidad, la camaradería de los bandidos que aunque bandidos al fin, saben de códigos.

Los que no, solo son buitres que comen de los restos de otros.

En toda la película se combinan momentos de tensión con otros sarcásticos cuasi cómicos donde ronda una pregunta: ¿Por qué no?  Suele decir Pike. Y es como un manifiesto de que ya todo está hecho, solo queda amoldarse al momento y disparar, disparar hasta que se les vaya el alma –y el cuerpo-.