Este 19 de septiembre se festeja el día del fotógrafo riojano. Ese día, hace exactamente 20 años, fallecía el reportero gráfico Ramón Argentino Ávila, quien fuera uno de los más  importantes y reconocidos fotógrafos de la provincia. En esta columna, su amigo y colega Guillermo Hugo García, lo recuerda con admiración y cariño.

 

Cortesía : Guillermo García

Cortesía : Guillermo García

Escribe: Guillermo Hugo García

Este 19 de septiembre se cumplen 20 años de la muerte del reportero gráfico Ramón Argentino Ávila. Sanjuanino de origen, pero riojano por decisión, se hizo la vida desde muy niño. Desde lustrar zapatos hasta descubrir lo que sería su pasión: la fotografía, todo en su historia fue por y con esfuerzo propio y la decisión íntima de superarse lo motivó a ser fotógrafo, y digo a ser fotógrafo, no a trabajar de fotógrafo.

En 1977, luego de un par de años en los que vivió en Buenos Aires, ingresó al diario El Independiente donde se desempeño hasta su fallecimiento,  llegando a ser jefe de fotógrafos. Sostén permanente de su familia, también trabajó en prensa de Casa de Gobierno y la Municipalidad de la Capital.

En sus fotos Ávila nos habló de la aridez de nuestra tierra, de la piedra como paisaje, de la escasez del agua que es vida, de la calidez y las luchas de la gente humilde. Caras bruñidas por el trabajo diario muestran al hombre y su existencia simple escondida en la parquedad del tiempo sin tiempo. 

Con resignación pero orgullosos en la dignidad de su pobreza, esos hombre ricos en vivencias abrieron su corazón y sus ranchos al Negro Ávila. Él tenía una gran capacidad para relacionarse con la gente, a los 5 minutos de llegar a una casa desconocida, ya era como de la familia. Nadie le iba a negar que le sacara una foto. Siempre pudo acercarse a la simplicidad de lo verdadero, porque no era impostado, tan solo uno más que de ellos, hecho a fuerza de trabajo, de sacrificio y del orgullo de saberse integrado a la fuerza de la tierra.

Cortesía : Guillermo García

Cortesía : Guillermo García

Espejo para muchos fotógrafos que lo tomaron como ejemplo, es importante recordar que toda la fotografía del Negro, con ese blanco y negro de tanta fuerza expresiva fue realizada con película analógica, posteriormente revelada y copiada con el tradicional proceso químico de revelador, baño de paro y fijador. Todo sin las ventajas actuales del uso de lo digital. Nada de Photoshop, Lightroom, ni de ninguno de los programas de edición de imagen que hoy hacen accesible el trabajo a cualquiera. El entonado, la reserva de espacios, la búsqueda del tono y contraste, los grises y negros profundos, todo realizado de forma analógica, manual, con mucho trabajo y conocimiento. Pese a esto, y por esto, es que estoy seguro que el Negro hoy utilizaría todas las ventajas creativas y de edición que brinda lo digital.

Cortesía : Guillermo García

Cortesía : Guillermo García

También su gran capacidad para relacionarse lo llevo a tener mucho éxito con el sexo opuesto, o mejor dicho, del sexo opuesto con él, pero dos grandes amores cruzaron su vida: su hija Laura y su madre Doña María.

El 19 de septiembre del 96 una llamada telefónica nos dejo perplejos: “se murió el Negro Ávila”. Días después, y luego de pensar y analizar, nos dimos cuenta que el Negro era consciente de que le quedaba poco de vida, y comenzó a reorganizar sus cosas, pero el tiempo no le alcanzo. A partir de allí es que comenzamos a esperar, a extrañar al amigo y al fotógrafo.

Las fotografías del Negro Ávila participaron en muchas publicaciones, concursos y  exposiciones, y en su memoria, en 2008 la Cámara de Diputados de La Rioja por ley 8.378, instituyó el 19 de septiembre como el “Día del Fotógrafo Riojano”.

Ramón Argentino Ávila nació en Pie de Palo el 20 de junio de 1953, éste año hubiera cumplido 63 años, y hace 20 que lo extrañamos.