Con una poesía profunda y vívida, Ramiro Gonzalez compone para hacer catarsis, para cumplir aquella cualidad que los antiguos griegos le otorgaban al arte por sobre todas las cosas: purgar los sentidos y las emociones que se atoran en el corazón. Por eso este cantautor riojano nos canta sobre una cosechera de uvas infatigable,  o el valor de la semilla natural sobre aquella transgénica. Para Ramiro la música es refugio de sus emociones, de sus ideas, que no oculta jamás cuando tiene que hacer arte.

Mirá la entrevista completa a uno de los artistas más interesantes de la nueva generación de músicos riojanos: