Haber celebrado la  “Chaya del Alzamiento” fue quizás el preludio de lo que se vivirá en La Rioja durante el mes de febrero: coplas, vidalas chayeras, canto, baile, zambas, gatos, chacareras, cajas, guitarras, bombos, quenas y, sobre todo, un ambiente muy especial de hermandad, amistad, tradición riojana en estado puro.

 

Escribe: Benja Ascoeta

El Alzamiento” (como conocen los chayeros a esta fiesta) está repleto de simbolismos y rituales dignos de disfrutarlos, vivenciarlos y respetarlos. Comenzando por el recibimiento a los presentes con la bendición chayera (rociar el cuerpo utilizando un ramo de albahaca), para pasar a colgar carteles, pasacalles y banderas que rezan frases emotivas como: “Es imposible alejar el alma de la mágica región donde aprendimos a amar la vida”, “Alzamiento, el corazón no late, retumba”, “De coplas armamos nuestro destino chayero y coplas cantamos para ustedes compañeros”, “Alzamiento, nuestra patria”.

PH: Ignacio Quintavalle

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Sin embargo, nos detuvimos en dos frases que, podríamos decir, presiden el Alzamiento: “Sumisos abstenerse” y “Nativos del Alzamiento”. La primera revela el espíritu que impregna el patio chayero en donde todos y todas se encuentran dispuestos a cantar, aplaudir, abrazarse, recitar, bailar, etc. Nadie puede quedar ajeno a ninguno de los ritos y homenajes que se celebran ese día.  La segunda frase (Nativos del Alzamiento) tiene a la chaya y La Rioja a flor de piel, ya que está dedicada y representa a todos los hijos pequeños de esta barra de chayeros. De ese modo queda explicitado que toda esta fiesta se realiza por y para ellos, para transmitirles las raíces de nuestro pago, nuestra cultura y el sujeto histórico que construimos los riojanos con la chaya como fiesta ancestral.

PH: Ignacio Quintavalle

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Emociona ver a niños y niñas jugar con la harina hasta el cansancio, motiva verlos participar de todos y cada uno de los rituales del Alzamiento. Pasando el mediodía, luego de haber comido pan casero y algún que otro embutido, llegan las esperadas empanadas hechas en el mismo patio de chaya. Empieza a regarse la fiesta y comienza el ritual de bajada que da inicio al canto. La bajada del Alzamiento se denomina al momento en donde los chayeros se convierten en vidaleros con sus cajas chayeras donde entonan coplas, vidalas, bagualas y chayas. Terminada la bajada se suma el canto con los demás instrumentos musicales. A mitad del festejo se realiza el “Casamiento del Alzamiento”, en donde “El cura brujo” corona al cumpa y la Cuma elegidos ese año. Este es uno de los momentos de mayor emotividad y alegría de este carnaval. Confirmando los símbolos que tutelan al Alzamiento, durante el casamiento se ofrece la “Guagua” (muñeco de pan que simboliza la fraternidad) a todos los presentes. Como si fuera poco, seguimos comiendo (pata y nalga) cantando y celebrando. El día ya se hizo noche, pero se sigue cantando y queda claro que en el Alzamiento la música es pasión.

Dejamos el patio chayero con la esperanza de que el febrero chayero nos deleite y sorprenda como lo hizo el Alzamiento y también, como ya lo dijimos: con el alma repleta de riojanidad.

PH: Ignacio Quintavalle

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