En esta columna, Sofía Bracamonte analiza de manera impecable la novela más conocida de la escritora francesa nacida en el Vietnam colonial y de quien sin dudas habla esta historia sobre un amor prohibido que lleva a su joven protagonista a envejecer de golpe.

 

Escribe: Sofía Bracamonte

unsung-cinema-natural-born-killers-1994-01eefc47-a10f-4773-a3aa-334d70a374eb-jpeg-33323“El amante” sea quizás la novela más conocida de Marguerite Duras, una autora prolífica y longeva que dejó decenas de novelas, obras de teatro e inclusive una gran cantidad de películas en las que intervino como directora, guionista o actriz. Ésta obra se llevó el premio Goncourt en 1984 (el mismo año en que se publicó), y se convirtió en best seller, catapultando a la fama a una escritora relativamente desconocida a pesar de su producción.

La trama se centra en el despertar del deseo y la madurez de una niña-adolescente de 15 años y medio, que se conoce con un hombre chino de 26 y comienzan una relación intensa que es el fin de la inocencia de ella, y el comienzo de la de él, enamorado con locura y sabiéndose no correspondido desde el primer día. La niña va creciendo, sus formas, su cuerpo, su madurez (mordaz y hasta cruel) y pasa de la tutela asfixiante de su familia, a la disciplina de un colegio internado. A pesar de éstas precauciones, el amorío no se detiene, “Somos amantes. No podemos dejar de amarnos”. Más allá del escarnio público, de las llamadas de atención, del rechazo de la familia del hombre de Cholen, a pesar del desprecio de los hermanos de la joven, a todos no les queda más remedio que mirar para un costado porque nadie era posible detener la historia. A diferencia de lo mucho que se ha escrito sobre éste vínculo, a mi entender es bastante claro que la niña mujer no siente amor por el personaje masculino, y que lo busca casi con una lógica utilitarista de dinero y placer. No hay condena moral en la afirmación que acabo de hacer, es lo que es. Ella va creciendo e incluso apoderándose del otro en el conocimiento del amor del que es objeto, y en el conocimiento también de que ella puede hacer prácticamente lo que quiera. Hay un dejo de perversidad, o quizás de lucidez feroz ante el que todos retroceden.

notas_imagenes_61433_90943El otro gran eje de la novela es la vida intrafamiliar de la protagonista. Con una madre viuda, y enloquecida de desesperación en un país extranjero para ellos; un par de hermanos completamente polarizados: el mal y la fuerza (el hermano mayor) y el bien y la debilidad (el hermano menor), la niña se ve entre medio de violencias en las que no puede mediar y que tampoco juzga ni condena. El relato se vuelve hasta compasivo al ir recontando episodios desafortunados, uno detrás de otro. El amor y el odio se confunden a veces, o se toman turnos en la narración. La situación de la pre guerra a principios del siglo XX en la Indochina Francesa, lo que hoy sería Vietnam, el elitismo de clase y de raza, son factores que le dan el ambiente y signan el destino de los personajes del libro, separándolos en determinado momento y cortando con la historia de raíz.

Una de las grandes virtudes del texto y que a mi entender lo vuelven inolvidable, es la forma en que la historia se va sugiriendo y no haciéndose explícita. Si bien el libro no se busca eufemismos, y hay muchas escenas de alto voltaje (bellamente escritas por cierto), no busca el shock o el escándalo, generando más bien una desazón, una tristeza profunda que se le queda al lector por un tiempo. Duras utiliza el distanciamiento objetivo para mostrar sin juzgarlo, el despertar del deseo en una niña, el despertar del amor en el hombre, la búsqueda del placer, la atracción hacia alguna compañera. El tratamiento es sumamente delicado, con escenas de un gran preciosismo estético. Hay metáforas y descripciones incomparables. El ritmo es bastante entre cortado, con saltos de narrador y de tiempo que le exigen al lector concentración y verdadera atención a la trama. Este tono que podría ser hasta caótico, lo diferencia de una novela romántica común y corriente, o del simple relato de unas memorias autobiográficas, algo de dista de lo que logró Marguerite Duras.

003-marguerite-duras-theredlistLa forma de confundir o quizá de ocultar más de lo que se dice es describir con precisión cada escena, cortándola, saltando de narrador a narrador, de una voz a la otra, casi como los cambios de plano de una película, y de esta forma no muestra la vinculación con el todo, que por supuesto, debe construirla cada uno en su mente. Uno se va haciendo literalmente la película con un rollo de cinta velado, al que mientras más luz le da menos es lo que se puede ver.

Nota final: Existe una adaptación al cine bastante escandalosa producida por Claude Berri y dirigida por Jean-Jacques Annaud en 1991, que no conformó a la escritora ya que ella no logró tomar parte en el guion y no llegó a un acuerdo con el director. Yo con estos antecedentes preferí no arriesgarme.-