Ángeles Mendoza Herrara analiza esta semana a Glue, un film sobre la adolescencia, el despertar sexual, los excesos y la vida posible en un pueblo a la vera del desierto, donde la nada te carcome lentamente. De 2006, esta obra de Alexis Dos Santos, cuenta con Inés Efron, Nahuel Perez Biscayart y Nahuel Viale frente a cámara.

Escribe: Ángeles Mendoza Herrera

 

Básicamente, arranquemos por el título: pibes que ranean y que como decía una cumbia de hace unos cuantos años: si tu viejo es arquitecto zarparle la lata.

Pueblo chico, infierno grande.

Pibes adolescentes que se aburren y solo buscan luchar con ese tedio  y con el tedio del desconocimiento sexual al que se ven expuestos. Y la urgencia por acabar con ese tedio. Dije tedio muchas veces ¡Que tedio!

Estoy hablando de Glue, película argento-británica del año 2006 ganadora del BAFICI en ese momento, del director Alexis Dos Santos.

Por una tardía proyección, la revista InRockuptibles hace una crítica de la misma en el año 2011 donde la nombra como “la gran película joven nacional de los últimos tiempos”.

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También leí una crítica en la web en la que le tiran con de todo, que dice lo siguiente:

Un conjunto de secuencias mal encuadradas, desenfocados constantes y zooms imposibles en busca de llevar todo el descontrol de la adolescencia a la pantalla.

La historia “pretende” acercarnos con un arrebatador realismo a aquellos años locos donde uno se planteaba casi todo, con una falsa profundidad de ideas pero con la única finalidad de coger cacho con alguna persona apetecible. Remarco pretende porque lo único que ha conseguido es marearme y, menos en algún momento a lo largo del filme, no ha logrado más que una caricatura exagerada de la pubertad.

No sé si están mal encuadradas las escenas o no, técnicamente no voy a hablar porque no es lo que pretendo y tampoco manejo tanto lo técnico….pero si puedo decir que a mí sí me acerca a lo joven a lo adolescente.

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Tres personajes, púberes ellos: dos amigos, Lucas y Nacho, conocen a Andrea. Son los que nos muestran cómo viven ese adolecer en un pueblo. Y la verdad que los pueblos te hacen adolecer con más hastió y apatía de lo que eso ya pueda contener.

De los tres, Lucas es del que se cuenta más sobre su vida a través de su familia, disfuncional por cierto: Mama y papa en conflicto, con engaños de por medio, idas y vueltas; y la hermana con su novio, y con la cual parece tener algo de complicidad, quizá porque ella ya paso por lo mismo.

De Andrea solo se sabe y se escucha la voz de su mama, la cual parece nunca tener algo bueno para decirle; solo gritos, órdenes y quejas, ni siquiera discusión porque no da a lugar y Andrea solo atina a poder llorar o sentirse mal.

En un momento de la película, el padre de Lucas que vive en la capital de Neuquén  se va unos días y con Nacho van a su departamento para luchar con el tedio del pueblo. Más que ir a la capital el fin era tener un tiempo lejos del pueblo, de lo cotidiano.

En el departamento se encuentran con las latas de pegamento para las maquetas de papá Arquitecto, que terminan en sus narices.

Las imágenes, las locaciones, las actuaciones. Quizá sea muy condescendiente pero la verdad me gusto todo.

Otra cosa que me encanto y que va a ritmo con la película es la banda sonora. Violent Femmes, Moldy Peaches y por supuesto la banda propia en la peli Nahueles y los Wanos Band . Ah y los locales Doris por supuesto con su tema El experimento que la rompe. Música con actitud punk y low fi.

La película no te da grandes conclusiones ni un final esplendoroso, es cierto, pero si es que hay algún problema o nudo en la historia, se debe solo la urgencia del cuerpo púber contenida y potenciada por el lugar y el sopor del calor del clima.

La película no te da grandes conclusiones ni un final esplendoroso, es cierto, pero si es que hay algún problema o nudo en la historia, se debe solo la urgencia del cuerpo púber contenida y potenciada por el lugar y el sopor del calor del clima. En si una sola afirmación y a su vez cuestión a resolver: “Este verano tengo que coger si o si”, dicho por Lucas al principio. El resto son muchas preguntas pequeñas quizá existenciales.

Y como resolución, es que esa tensión se empieza no a acabar del todo pero si a diluir a calmar un poco como para seguir y eso se da con las experiencias que van teniendo entre los tres. Los tres experimentan su sexualidad sin cuestionar nada, o sin cuestionar la ambigüedad, básicamente con naturalidad.

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