El aniversario de la fundación de la ciudad de La Rioja, no siempre fue un día festivo. Por el contrario, se trata de una celebración relativamente nueva en la historia riojana. Se comenzó a celebrar recién en el cumpleaños 347°, en 1938, durante la gobernación de Eduardo Fernández Valdez. Antes de esa fecha, a nadie se le había ocurrido que ese día podía ser celebrado.

Fernández Valdés, sorprendido de tan extraña omisión, designó mediante decreto N° 6024 del 26 de noviembre de 1937, una comisión integrada por los profesores Dardo de la Vega Díaz, Juan Carlos Gómez y Rafael Torres, para que realizara una recopilación de documentos sobre aquel hecho histórico trascendental. El decreto establecía también que el resultado del trabajo de la comisión debía ser publicado en un folleto. La comisión realizó su trabajo con esmero y cinco meses después, el gobernador declaró, por decreto N° 6143, al 20 de Mayo día feriado en la capital provincial. Habían pasado 73 mandatarios entre gobernadores propietarios, interinos, provisorios, delegados, interventores y comisionados nacionales desde 1853, en la era constitucional, sin contar todos los que ejercieron el mando desde 1591, comenzando con Juan Ramírez de Velasco y a ninguno se le había ocurrido celebrar la fundación de la ciudad.

LA RIOJANIDAD AFLORA 

La medida fue todo un acontecimiento popular y desató un contenido sentimiento de “riojanidad”. Las escuelas dependientes del Honorable Consejo de Educación debían dar clases alusivas “con un día de anticipación”.  Lo mismo se solicitó a los directores de enseñanza secundaria. Se imprimieron mil ejemplares del trabajo elaborado por la comisión y se dio el nombre de “Juan Ramírez de Velasco” a la proyectada avenida próxima a construirse uniendo el barrio de Vargas, con la Puerta de la Quebrada”.

“En la plaza se instalaron quioscos donde se distribuyeron sándwiches, empanadas, masas… y hasta cigarrillos.”

EMPANADAS Y CIGARRILLOS 

La fiesta fue seguida con gran entusiasmo por la gente, poco acostumbrada a las celebraciones masivas. Se desarrolló un amplio programa de actos, del que participaron las escuelas, se ofreció y un Tedeum, hubo desfile militar y la Plaza 25 de Mayo fue el escenario central del jolgorio. En la plaza se instalaron quioscos donde se distribuyeron sándwiches, empanadas, masas, refrescos, vino, caramelos, chocolatines y hasta cigarrillos a la concurrencia. Los diputados Ramón Navarro Meléndez y Jorge F. Castellanos, los señores Pedro Camilo Alem, Bachur Davil, Arnoldo Hünicken, Ricardo Barros Reyes y José Carricaburo, fueron los organizadores de los festejos. Por la noche, la calle de la cuadra Joaquín V. González se convirtió en una sensacional pista de baile y en un gran palco ubicado frente al Club Social actuaron orquestas y la banda de música. Según los memoriosos, todo el pueblo bailó, la fiesta duro hasta el amanecer y no pocos regresaron a sus casas orgullosos, abrazando el premio al “mejor bailarín”, que por primera vez se entregaba.