Se llevó a cabo en La Rioja el Festival Cúmulo, con el objetivo de apoyar el emprendedorismo y ofrecer testimonios y herramientas para los que quiera lanzarse a ese tipo de aventuras.

El patio descubierto del Paseo Cultural Castro Barros es siempre un marco agradable para cualquier evento cultural. Sobre todo si se hace bajo el tranquilo sol del otoño riojano. Allí se realizó este sábado 22 el Festival Cúmulo, organizado por la productora local Un no Lugar, quienes ya habían realizado años atrás el notable Festival Social emergente ya demás están vinculados a los realizadores audiovisuales conocidos como Monos Con Alma.

El slogan de Cúmulo fue “estímulos para emprender” y se trató de un evento de ocho horas en las que se ofrecieron disertaciones, talleres y algunas exposiciones varias, todas alrededor de la temática del emprendedorísmo, esta corriente de hágalo usted mismo empresarial que propone la creación de la propia PyME.

Varios de los exponentes fueron ejemplos de esto. Jóvenes, creativos, comprometidos con la cultura o con emprendimientos hechos a pulmón pero que apuntan alto. La idea es que pudieran transmitir experiencias para motivar a los jóvenes (la gran mayoría del público) que encuentran en estos emprendimientos una manera de canalizar la creatividad y el talento.

dsc_5844Este fue el caso de los primeros tres exponentes: Georgina El Hage, Pablo Lustó y Manu Gómez. El Hage es la capitana de Felipa y la responsable de El Parque de Avellaneda, contadora de profesión, su pasión la llevó con el tiempo a encarar un proyecto muy distinto, El Parque, y es allí donde despliega la mayoría de los proyectos de la productora, como el primer festival de Jazz de La Rioja, la feria de objetos artesanales Crear y la presentación de Raly Barrionuevo y Lizandro Aristimuño.

El caso de Pablo Lustó es diferente pero interesante: se trata de autor de su propia cerveza, Cerro Cruz, cuyo punto de venta en Santa Fe y Benjamín de la Vega se volvió un punto de encuentro para el affter office de los viernes y la previa de los sábados. Un proceso que se disparó desde la inconformidad y la infelicidad de su trabajo en la administración pública y un encuentro casual con un cervezero y que hoy ya dio luz a cuatro tipos de blends.

Por último la palabra de Manu Gómez, presidentes de la Asociación Argentina de Longboard y organizador de varias copas nacionales y una internacional de esa disciplina en Pampa de la Viuda. Un empeño gigantesco y sin demasiada ayuda externa que terminó con la consagración de La Violenta (nombre de la “pista”/ruta donde se realizan los eventos) como uno de los mejores y veloces escenarios de este deporte extremo en el mundo.

dsc_5825DE AFUERA HACIA ADENTRO

Con la siesta, el evento viró hacia otras costas. Los invitados a disertar y brindar algunos de los talleres llegaron de las grandes ciudades. Primero fue el turno del Proyecto Procer, un grupo de cuatro jóvenes cordobeses que se encuentran desarrollando el primer dispositivo de lectura directa para personas no videntes. El aparato pensado por Mariano Lezcano, Manuel Díaz Ferreiro, Julián Guerrero y José Ribodino escanea texto digital o físico y lo reproduce como sonido. Un invento increíblemente útil que ya les generó amplias repercusiones en los medios y que se encuentra esperando su inminente lanzamiento comercial.

Los otros dos invitados fueron porteños, de perfiles distintos en ámbito emprendedor, pero no necesariamente opuestos. Juan Manuel Aranovich es lo que se llamaría un gestor y es uno de los fundadores y responsables del Club Cultural Matienzo en la Capital Federal. El club (llamado así para difrenciarse de los “centros” culturales y vincularlo al espíritu colaborativo de los clubes de barrio), se ha vuelto un ícono under porteño y desató toda una serie de proyectos mancomunados aquí en Argetina y con países vecinos y de Europa.

Patricio Sabatini, por su parte, es el creador de “Panal De Ideas” la primera comunidad de financiamiento colectivo (plataforma de crowdfounding a la manera de Indiegogo o Kick Starter) independiente y de colaboración voluntaria. Además de esto, Sabatini es un experto comunity manager y el taller que ofreció versó sobre justamente el manejo de la comunicación web para difundir un evento.

Aranovich, por otro lado, dio un taller especial: colorear y cortar (o cortar y colorear) huevos de pascuas de papel. Un ejercicio simpático pero más profundo de lo que parece a simple vista: cada equipo de cinco debía producir una cantidad, evaluar sus resultados y planificar nuevamente acorde a eso. Descubrir un nuevo método, un nuevo orden e intercambiar roles entre quienes saben hacer una cosa o la otra. El juego incluso trabaja sobre la formación de líderes o no y sirve como una metáfora del trabajo colaborativo.

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Todo, desde las exposiciones artísticas (exposiciones de la artista riojana Mercedes Machado y la diseñadora Ana Olivera, con su propuesta “Manteca”) a la comida (llamada Gula) que se vendía tenía que ver con un proyecto surgido de la voluntad de emprender. Cúmulo resultó un evento bien organizado que incluyó una buena cuota de amabilidad y atención de sus organizadores, la productora Un No Lugar, y los colaboradores que se sumaron de varias carreras de la UNLaR.

Un evento necesario que recoge el guante de otros que tuvieron impacto en la ciudad en los últimos años. Sus organizadores nos dicen que cabe esperar mucho más. Según nos explicaron María Soledad Boiero y Paula Garello, este es el comienzo de un proyecto que, con suerte va a desdoblarse durante el año: “Ahora abre con este festival pero Cúmulo originalmente es una casa itinerante de ideas, y va a tener otros eventos y talleres durante el año”, adelanta Boiero.

El emprendedorismo es doblemente importante en nuestra provincia porque distrae las mentes hacia nuevas ideas (mientras más mejor) y porque ayuda a lo privado frente a la asfixia de lo público, que en La Rioja se descubre endémico. Da armas para subsistir y crecer y seguir tus sueños. Cualquier cosa que lo estimule es siempre bienvenida.dsc_5799