Se acerca fin de año y los encuentros sociales se multiplican. Despedidas de año con los compañeros del trabajo, reencuentro con amigos de la infancia o la adolescencia, familia. En esta columna el Sommelier y músico, Carlos Parades, nos explica cuales son los criterios para que cada bebida se luzca por igual sobre la mesa.

Escribe Carlos Paredes*

Si tenemos diferentes tipos de vinos ¿cuáles se sirven primero?  Y si además los comensales traen destilados, cervezas, o licores… ¿qué criterios tener en cuenta para que cada bebida se luzca por igual?

Como regla general hay un principio básico que cuenta no sólo para las bebidas sino también para la comida: Todo el servicio debe realizarse de menor a mayor.

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Esto significa ir de lo más simple a lo más complejo. De lo más suave a lo más intenso.  Las bebidas con menor graduación alcohólica primero, las de mayor graduación después. La finalidad de la regla procura que todas las bebidas puedan lucirse, y que ninguna quede opacada por la que se sirvió antes. Traducido a los vinos, salvo que la comida sugiera otro orden, serviremos primero el vino blanco, luego el rosado y al final los tintos. Si solamente tenemos vino tinto iremos con los jóvenes y más fluidos en la recepción (o la picada) y dejaremos los robustos de mayor complejidad para después (con la comida). El vino espumante puede ser una muy buena copa de bienvenida, la frescura de sus burbujas y su acidez natural lo convierten en un aperitivo ideal, predispone de buena manera y abre el apetito. Si el espumante fuera dulce, no; en ese caso conviene dejarlo para la sobremesa o el brindis final.

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Toda regla tiene su excepción, cierto, y lo que venimos proponiendo hasta ahora podría quedar en un segundo plano si el anfitrión quisiera quemar todas las naves de un vamos o simplemente destacar una marca en particular. Si los vinos con que se cuenta son todos regulares salvo una o dos etiquetas de calidad superior podemos primeriar, como en el truco, deslumbrar al inicio confiando que los invitados quedaran encandilados por largo tiempo, porque luego habrá que sostener la velada hasta el final. De cualquier modo hay que intentar, y para cada reunión podemos proponer un plan diferente.

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*Se encuentra al frente de Racimo – el primer Club de Vinos de La Rioja.