Hay cosas que siempre vuelven. Como ocurriera con el 3D, en estos momentos el futuro parece estar en manos de los cascos de Realidad Virtual, igual que hace 20 años. A la comentada presentación del famoso dispositivo Oculus y su todavía más alborotada compra por Facebook, ahora le sigue la presentación en la E3 de un casco que puede controlarse con los ojos.

El logro se dio de la mano de Fove, una joven y hasta ahora inédita compañía japonesa fundada por Yuka Kojima, ex empleada de Sony. Ellos parecen haber llevado a cabo un significativo avance al crear un dispositivo de realidad virtual en forma de casco que permite a los usuarios, gracias al uso de infrarrojos para seguir el movimiento de las pupilas, controlar el sistema operativo a través del movimiento de sus ojos. Con esto, aseguran, bastan para navegar e interactuar en los menús digitales.

Pero aún con esto, que alcanzaría para convencer al más escéptico, este avance ha generado un interés especial por un aspecto más práctico: la optimización de recursos en una tecnología que resulta especialmente costosa, sobre todo en términos de calidad de imagen.

Por el momento, el desarrollo de aplicaciones de realidad virtual conlleva un volumen altísimo de recursos de imagen, ya que ésta debe mostrarse a una calidad consistente para que no pierda nitidez mientras el usuario recorre con la vista el entorno virtual que le rodea. La ventaja que Fove introduce es que, gracias al seguimiento de las pupilas, en todo momento se sabe cuál es el punto de la imagen hacia el que enfocan los ojos del usuario, de forma que es posible disminuir la calidad de los sectores hacia los que no presta atención para mejorar el rendimiento.

Por otra parte, el seguimiento ocular también abre la puerta a nuevas y sorprendentes formas de interacción, entre las que figura la posibilidad de interactuar con personajes virtuales a través de algo tan natural y terrenal como el cruce de miradas, y de experimentar en este sentido con aplicaciones que puedan ayudar a personas con dificultades de comunicación como el autismo o el síndrome de Asperger.

Facebook ya ha estado investigando formas de que la realidad virtual pueda trasladar las expresiones de sus usuarios a avatar virtual, lo que da una idea de las posibilidades que esta tecnología puede llegar a abrir en el campo de la comunicación social online.