No puedo hablar de la película sin hablar del libro, porque el que invento todo o más bien él no lo invento: solo  observó, interpretó y armo una ficción de una realidad repetida moderna y postmoderna que podemos aplicar a cientos de cosas al día de hoy. Es el, grande entre grandes, George Orwell.

 

Escribe: Ángeles Mendoza Herrera

1984 el libro fue publicado en 1949, la historia está clasificada como “Ciencia Ficción Distópica” e inspiro más de una película, otros libros, videojuegos, obras y temas musicales e incluso el afamado reality show Gran Hermano, llevado a la banalidad de las masas,pero ese es un análisis aparte.

Hablemos de la película: Es británica, dirigida por Michael Radford, rodada y estrenada a modo de homenaje en 1984, es fiel al libro, pero deja gusto a que falta. Aunque quizá no hay mucho más que hacer, el libro es desahuciante. Es una cachetada acertada a la realidad que conocemos.

El film no es malo, pero comete un error. Porque quien no haya leído el libro no captara a fondo la esencia de la historia. Digamos que, funciona más a manera complementaria con el libro que sin él.

1984 nos habla en esencia del poder de un sistema, un sistema descomunal que todo lo controla, donde nada vive fuera de él. Lo que vemos o pensamos que se rebela hacia él, pues en verdad no es así, es una estrategia más que él mismo nos crea, y además, nos dice que nunca podremos estar fuera de él.  Si, así de pesimista.

Solo basta decir “ya estoy aquí, no tengo escapatoria. Todos somos funcionales a este sistema, y estamos disciplinados desde el principio”.

1984-movie-picsEl film no muestra un futuro esplendoroso, sino más bien gris y mecánico. La vida transcurre en un estado totalitario en Oceanía, donde prima la sujeción de los cuerpos y las vidas de todos mediante un control y vigilancia extrema que los deja fuera de sí.

Con una estructura determinada El Gran Hermano representa y es el partido INSOC, un gobierno con cuatro ministerios: el de la verdad, dedicado a las noticias (espectáculos, educación y bellas artes); el de la paz, que se ocupa de los asuntos de guerra; el del amor, a cargo de mantener la ley y el orden y el de la abundancia,  que se ocupa de los asuntos económicos.

Este gobierno tiene un lenguaje propio: la neolengua, que busca minimizar el sentido de las palabras modificándolas y eliminándolas permanentemente.  Cada tanto se presenta un nueva versión del diccionario donde lo que no está ahí ya no existe y sobre eso no hay discusión.

La contradicción que podemos encontrar entre el nombre de cada ministerio y sus asuntos es justamente el modo de modificar el sentido de las palabras. Porque que estas se vacían de sentido para rellenarlo con otro: el del pensamiento del partido INSOC.

El personaje principal, Winston Smith, cree encontrar una rendija de libertad en su conciencia y encuentra  a otros que creen lo mismo y que practican la libertad fuera de ella,  como Julia. Pero todo absolutamente todo será una ilusión.

Aunque crean que existe un rincón donde esconderse para pensar y amarse, el Gran Hermano les hará darse cuenta que es imposible la existencia de esos dos términos. Porque él es un dios omnipresente  y a la vez un ente abstracto al cual solo se conoce mediante una foto fija.

1984-1984Mención aparte, los papeles de Smith y Julia están exactamente representados por John Hurt y Suzzana Hamilton, como así también O Brien –un miembro jerárquico del partido- protagonizado por Richard Burton.

Hay cuestiones y frases claves a lo largo de la historia, como también slogans propagandísticos  que expresan el sentido y la esencia de la dominación.

Uno de ellos, es cuando Smith escribe en su diario “la libertad es poder decir que dos más dos son cuatro” donde hace alusión al hecho de que si el gran hermano dice que dos más dos son cinco u ocho según el contexto que le convenga, así lo será. Lo mismo sucede con la historia, los diarios y las guerras, porque “Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”.

Es importante mencionar la idea de construcción mediática a la que se refiere Orwell aquí,  encontramos una especie de antecedente a 1984 y respecto a esto, decía en su libro Mi Guerra Civil Española”:

“Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta nunca con fidelidad cómo suceden las cosas, pero en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. (…) En realidad vi que la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas «líneas de partido». (…) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, o en cualquier caso otras equivalentes, pasen a la historia. ¿Cómo se escribirá la historia de la Guerra Civil Española? (…) Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá convertido en verdad. (…) El objetivo tácito de esa argumentación es un mundo de pesadilla en el que el jefe, o la camarilla gobernante, controla no sólo el futuro sino también el pasado. Si el jefe dice de tal o cual acontecimiento que no ha sucedido, pues no ha sucedido; si dice que dos y dos son cinco, dos y dos serán cinco. Esta perspectiva me asusta mucho más que las bombas, y después de las experiencias de los últimos años no es una conjetura hecha a tontas y a locas”.

1984_180PyxurzEn la trama también están presentes las clases sociales. El proletariado que vive más libremente pero en realidad está adormecido bajo los efectos de los placeres para que nunca puedan ser conscientes del poder que poseen y jamás lo usen en el transcurso de la historia.

El amor y la sexualidad son aniquilados, porque son peligrosos para el Estado, ya que no son útiles a sus fines.

A esta idea del Gran Hermano es imposible no relacionarla con el concepto de “los dispositivos de vigilancia” del sociólogo Foucault, porque El Gran Hermano construye una vigilancia de uno sobre los otros, donde no es necesario que su ojo llegue por sí mismo,  porque ya está instalado en los otros.

Esto se ve claramente en una escena donde el hijo de un vecino de Smith, apenas un niño de no más de diez años, totalmente eufórico de la ideología, denuncia a su padre a la “Policia del Pensamiento” por cometer crimen en su conciencia y el padre acepta con total aceptación su error, y además, está orgulloso de su pequeño vigilante. Porque el peor vigilante es el de tu conciencia.

Dentro de toda esta trama compleja como la vida misma, existe un enemigo(para el Gran Hermano y para Oceanía) constante a pesar de los que cambian: se llama Goldstein y es un traidor que acusa de dictatorial al partido y quien es abucheado coléricamente en los Dos Minutos de Odio; un momento de descarga masiva en la que todos deben estar presentes y enojarse, gritar, incluso romper cosas, solo para reforzar el sentimiento de ser parte de aquello, un ejemplo de catarsis tranquilizadora direccionada a este enemigo de la patria, que es tan abstracto, como el mismísimo Gran Hermano.r1_53_1259_764_w1200_h678_fmax