¿Existió alguien que conociese mejor las anécdotas, los recovecos y los fondos de la Buenos Aires de la infamia y los excesos como Roberto Arlt? Sofía Bracamonte nos sumerge en la prosa de Arlt con su novela El Amor Brujo y sus personajes obsesivos y reales.

 

Escribe: Sofía Bracamonte

220px-Roberto_Arlt_(1935)“El amor brujo” informa acerca de las relaciones de un hombre casado con una adolescente. Con giros folletinescos e introducción de fragmentos teatrales, Arlt nos cuenta la historia de Estanislao Balder, un ingeniero treintañero, casado, y presa de profundos conflictos interiores que conoce a una jovencita en el andén del tren y se enamora perdidamente.

Es magistral la descripción de Buenos Aires, la ciudad doble, la ciudad en construcción que era por entonces a principios de siglo XX, a través de los paseos de Balder y sus cavilaciones, en especial en sus viajes en tren al Tigre, donde quedan manifestadas las profundas fuerzas que obran dentro del este hombre, a través de un lenguaje estético propio, uso de sinestesias, metáforas y monólogos perfectamente desarrollados. Al autor los trenes lo obsesionaban, y por eso Estanislao discurre constantemente sobre ellos, su permanencia y su eternidad que los iba a hacer seguir transitando aun cuando él hubiese muerto.

A través de la historia cambia el tono y el ambiente, que va creciendo en dramatismo e introspección a medida que cambia la animosidad de Balder con respecto a Irene: cuándo comienza el enamoramiento el tono es ligero, de ensueño y romántico; para ir mutando y descubriéndose otras posibles interpretaciones con respecto a los mismos sucesos, por ejemplo, los silencios de la jovencita. La tensión y el cinismo de Balder hacen aparición progresiva en las páginas de la novela junto con el desarrollo de la historia.

transitt-pza-mayoRoberto Arlt fue uno de los pioneros de la novela realista en el país. Un realismo de arrabal, de vida dura, alejado de las élites literarias que existían a comienzo de siglo XX. Se atrevió a describir la mente del ser humano sin tapujos, enfrentándolo con sus demonios a plena luz y sin ambages. Sus letras son viscerales, descarnadas sin perder por ello la belleza estética que las hace tan disfrutables; un ejemplo de ello en el libro que acá analizamos, es el capítulo “La voluntad tarada”, imperdible de principio a fin., Más allá de que en su momento fue criticado y hasta marginado por los circuitos literarios “serios”, Roberto Arlt se las arregló para lograr trascendencia y dejarnos una mirada única del hombre, de Buenos Aires y el mundo. Como él mismo dijo en el prólogo de “Los Lanzallamas”: “El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula…”.

Todos sus personajes tienen en común su subterránea realidad, tortuosa y ambivalente. En “El amor brujo, como en sus primeras producciones, el protagonista es  en extremo sensible, contradictorio, torturado, pero además crítico de la sociedad en la que vive, siendo a su vez, incapaz de formular un cambio en ella, por lo que se queda esperando “el suceso extraordinario” que ha de cambiar su vida.

ra_elcoloso_468Es lamentable que éste sea de los libros menos conocidos de Arlt, de los que menos ediciones tienen, y que inclusive tuvo una crítica bastante negativa de Julio Cortázar en la edición de sus “Obras Completas”. Esta impopularidad no se condice con la riqueza de las lecturas que puede ofrecer esta novela. A partir de la historia de amor entre Balder e Irene, Arlt describe las reacciones atípicas de un grupo familiar a la vez que deja testimonio de las hipocresías muy pequeño burguesas acerca del amor, el sexo, el matrimonio. Lo que sobrevive, lo que se mantiene con la misma fuerza original, es la observación implacable de sí mismo, cierto aliento metafísico en los breves viajes de Retiro al Tigre, en uno de esos trenes que tanto obsesionaban a Arlt. La lectura social es implacable. Es notable la influencia de autores extranjeros, cierta reminiscencia a Dostoievski en muchas de las disquisiciones de Balder. El matrimonio y el divorcio como temas centrales objeto del análisis despojado y duro del autor, como así también la paternidad, temas que no dejan de ser actuales hoy, casi un siglo después de ser producidos. Un libro imprescindible, digno de ser rescatado del panteón de los olvidos en el que fue injustamente enterrado.