En enero de 1817, El General José de San Martín planeó la invasión militar a Chile con seis columnas perfectamente sincronizadas que debían recorrer kilómetros de peligrosa alta montaña antes de tomar sus objetivos. El objetivo: la independencia de América.

El mismo día que San Martín triunfaba en Chacabuco con las dos columnas principales a su cargo, las cuatro auxiliadoras tomaban los objetivos con éxito.

De estas últimas, la única en la que tuvo participación activa el general Manuel Belgrano, jefe del Ejército del Norte, fue en la de la Rioja. A pedido de San Martín, Belgrano debió enviar a dos oficiales de su confianza para que organizaran la misión.

Ambos hombres eran nacidos en la Banda Oriental del Uruguay, por entonces parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata: eran los coroneles Benito Martínez, quien vino a hacerse cargo del gobierno riojano a un mes de haberse declarado la Independencia de nuestra Patria; y Francisco Zelada, quien fue designado para encabezar la Expedición.

PH: Martín Benítez

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Francisco Zelada partió desde Tucumán con 12 hombres de línea en los primeros días de enero de 1817, con las instrucciones de llegar a Guandacol antes del 22 de enero, fecha establecida por el General San Martín para que partieran todas las columnas.

Por la cuesta del Totoral, Zelada ingresó a Catamarca y desde allí se desplazó hasta el pueblo de Chumbicha, cruzó la quebrada de la Cébila, pasó por Arauco, Los Sauces, Famatina y Cuesta de Miranda, hasta llegar a Guandacol. Allí ya lo esperaban el Gobernador Martínez, los 200 llanistas, el capitán Nicolás Dávila y sus hombres: los baquianos y rastreadores de la zona.

PH: Martín Benítez

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El Objetivo

La expedición auxiliar Zelada-Dávila, tuvo como objetivo tomar dos puntos principales del territorio chileno; la localidad de Copiapó cuya importancia residía en ese entonces por la minería que allí se desarrollaba y el puerto de Huasco, en la región de Atacama, donde se encontraban fuerzas militares realistas.

Las demás columnas sanmartinianas llegarían simultáneamente a territorio chileno tres por Mendoza, por El Portillo, El Planchón y Uspallata; dos por San Juan, por Los Patos, con el propio San Martín acompañado por Bernardo O`Higgins y por Aguas Negras. Finalmente, la expedición que se realizó por la cordillera riojana, por el Paso de Comecaballos.

PH: Martín Benítez

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Según los registros, la Expedición Auxiliar Zelada-Dávila, llegó a territorio Chileno el 1 de febrero, donde dividieron sus fuerzas, en la unión del Río Cachito y Jonquera, con el propósito de tomar Huasco y Copiapó.

El 12 de febrero a las cinco de la mañana, Nicolás Dávila y sus hombres tomaron de sorpresa a los realistas en Copiapó, prácticamente sin disparar una sola munición, dada la perfecta estrategia para sorprender al enemigo, apoderándose del cuartel y la plaza del lugar.

PH: Martín Benítez

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Lo mismo hizo Francisco Zelada en Huasco, con la particularidad que éste no mandó a avisar del éxito de la misión, lo que provocó que el cometido estuviese a punto del fracaso, ya que Dávila y sus hombres se vieron acusados por lo prorealistas de que no eran patriotas, sino saqueadores.

Asimismo, “la Expedición Zelada-Dávila, fue incluso más importante que la que cruzó a Chile por San Juan, dada la cantidad de hombres que participaron y las dificultades del trayecto, teniendo en cuenta su mayor longitud y la altitud, llegando en partes a más de cinco mil metros sobre el nivel del mar”.