Vendió millones de discos con su banda el canto del loco y su carrera solista era una verdadera incógnita que disipó rápidamente con su primer álbum “Pequeño”. Dani Martin es hoy uno de los artistas españoles más existosos y se luce con su nuevo trabajo “Mi Teatro”, donde canta junto a Alejandro Sanz, Serrat, Sabina y Axel.

Escribe: Mariano Casas Di Nardo

En su tierra genera un fanatismo cual Beatle, sin embargo, no se duerme en los laureles y va por la conquista de nuevos mercados. Con “El canto del loco”, su anterior banda, supo revolucionar el pop rock en los noventa y tras dos décadas piloteando su grupo, decidió la soledad. Asumir los logros y los fracasos, aunque esta última instancia es un decir, porque nunca asomó en su vida. En sus shows se lo puede ver junto a figuras como Serrat, Sabina y Alejandro Sanz y eso marca quién es este hincha del Atlético Madrid que en cada canción sensibiliza. Estuvo en nuestro país con su flamante disco “Mi teatro” y Revista Random charló con él.

Agotado por culpa del jet lag, pero entusiasmado como si concediera su primera entrevista, Dani Martin nos transparentó su presente. La humildad de los grandes. “El canto del Loco fue una etapa muy divertida. Mi comienzo en la música, nueve años sacando discos. Fue una historia que me inventé hace diecisiete años y que nos salió realmente muy bien. Todo muy lindo lo que se vivió. De hecho, en mis conciertos sigo cantando sus canciones porque son vitales para mí como también para mi público. Escucho a muchos artistas que tiene reparos con lo que hicieron, pero no es mi caso. Lo volvería a hacer todo igual. Lo que sí que no me gusta es seguir viviéndolo. Se recuerda y lo hablo pero no lo tengo tan presente”, arremete.

Fotos: Gentileza Sony Music

Fotos: Gentileza Sony Music

-El nombre tenía mucha onda…

-El nombre proviene de una banda española que se llama Radio Futura que tenía una tema llamado “El canto del gallo” que me gustó y solo cambié una palabra. Sonó raro y no gustaba pero pegó y por suerte nos convertimos en populares. Nunca nos tomamos nada en serio, se fue dando naturalmente. Es más, podría jurarte que al día de hoy ninguno se creyó lo que fuimos. Nos salían lindas canciones y salía todo bien, pero no me puedo creer que fuimos esos, que vendimos más de tres millones de discos, que ganamos premios y que marcamos un momento de nuestra cultura. Juro que no. Y al día de hoy siento igual. No me creo nadie. Solo por momentos, cuando estoy en un escenario y el que canta conmigo es Serrat, Sanz o Sabina. Pero por ellos, porque ellos están conmigo. Ni hablar mis padres, que de jóvenes se enamoraron con la música de Serrat y ahora lo tiene cantando con su hijo (sonríe).

-¿Nunca te agobió ne lo personal lo que generó El Canto del Loco?

-Por momentos sí. Y solo quería dejar la música. Siempre hay algo que te lleva a querer dejar, ser un tipo normal, poder hacer cosas normales, tener horarios de trabajo y un orden. Ir por la calle sin que nadie te mire. Pero al rato se me pasa (sonríe). La duda de saber quién sería si no me dedicara a la música, la tengo siempre. Y fantaseo con otras realidades. Pero amo lo que hago y disfruto mucho de ser quien soy.

-Eran los Beatles españoles…

-No sé si tanto, pero fue fuerte (sonríe). La fama la llevé siempre con naturalidad. Nunca me afectó. Viví momentos de agobio, pero no pensar en ello es lo mejor. Yo trato de vivir con naturalidad, de no creer que soy importante y que lo que viví no es trascendental. Para despejarme no necesito ir a ciudades donde no me conocen. Hay mil cosas para hacer. Si tu no vas al ruido, el ruido no viene a ti.

Fotos: Gentileza Sony Music

Fotos: Gentileza Sony Music

-Quiero saber esa metodología, le vendría bien a más de uno…

-Vivir las situaciones sabiendo que todos eran los últimos conciertos a lleno y que las chicas que nos miraban, eran las últimas. Y que si después no venía nada, la vida seguía igual. Creo que esa fue la clave para que El canto del loco haya sido lo que fue y haya terminado y quede en el recuerdo. Una política que también vivo ahora.

-Un paso que pocos dan y que por lo general no resulta del todo bien.

-Eso pasa en la vida en general. Cuando uno va a tener un hijo le da angustia no saber si se será un buen padre. Y claro que me pasó a mí cuando decidí ser solista. Pero si no das los pasos en la vida, no la vives. Y a mí me gusta vivir la vida. Nunca me hubiese quedado en España regodeándome con mi éxito, y por eso estoy aquí en Argentina e iré con mi banda a Chile, Perú, Colombia y México. Hay que dar los pasos y concretar las inquietudes. A mí me dan miedo otras cosas. Más trascendentales.

-¿Recordas esa transición?

-Claro. Igual no lo tenía cronometrado, solo se fue dando. Estaba sin la banda, me metí en una habitación a componer y tenía un puñado de canciones. Y me dije “qué hago, pues las grabo”. Esta vez ponerme nombre fue lo más fácil (risas).

 

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-¿Sin rencores?

 

-Para nada. Ninguno. Solo que venía de vivir muchos años con una banda y lo que me apetecía era estar solo. Es como cuando estás muchos años en pareja y si te separas, lo que quieres es a la morena, y a la colorada y a la rubia, y a la que está al lado de la rubia (risas). Y así. Me apetecía estar solo. Transitar un mundo nuevo.