Es de ese destacado círculo de actores por los cuales los directores se cautivan por las diferentes facetas que ofrecen. Al observarlo y escucharlo detenidamente, se percibe que detrás del aspecto exterior tan rico en matices, Awada ofrece facetas escondidas que se encuentran en lo subterráneo de sus variados personajes, además de una facultad camaleónica que le permite habitar incluso en los márgenes y en las fragilidades de cada papel que interpreta.

En más de treinta años de carrera como actor ha evolucionado en la complejidad y los riesgos que asume en cada proyecto. Acaba de estrenar la versión televisiva de “el clan” (por Telefé) con dirección de Luis Ortega donde pone el cuerpo al personaje tenebroso de Arquímedes Puccio que le insumió quizás el riesgo más grande de su trayectoria. En tanto, su personificación del dictador Videla llega a la pantalla grande con la película “el almuerzo” que relata un encuentro con intelectuales muy poco difundido en la historia cultural argentina. El artista (integrante de Catarain actores) se muestra entusiasmado y muy conforme con ambas propuestas como también con “mecánica popular” de Alejandro Agresti que aún aguarda fecha de estreno y promete debates y preguntas filosofales que el actor elogia: “es una obra maestra de un gran intelectual como es Agresti”.

Con Alejandro además hablamos largo rato sobre otros aportes que uno puede realizar, le menciono su honestidad sobre ciertos excesos que padeció y el ejemplo movilizador que constituye su testimonio de recuperación. Dice estar convencido en lo esencial de buscar el camino que se abre cuando uno se levanta y crece luego del error. Por otro lado, recuerda con gratitud a sus padres que le inculcaron la cultura de la voluntad y del trabajo. No es casual que el camino que viene recorriendo es asombroso tanto desde lo cuantitativo por lo prolífico de sus participaciones en cine y en televisión, hasta lo cualitativo donde ha construido personajes emblemáticos. Reconoce que buena parte de lo cosechado ha tenido que ver una elección de enfilar la nave hacia un sentido y la clave de esa dirección que tomó tiene que ver con el deseo. ““Fui muy coherente con el deseo y trabajé para que eso suceda”, me dice y le pido que se explaye en este concepto enriquecedor.

Alejandro-Awada-caracterizado-como-Árquimedes-Puccio

“Es fundamental tener en claro el deseo, a mí me llevó mucho tiempo planificarlo, comprender cuál era y luego me costó hacerme cargo del mismo y llevarlo a cabo. Ahora, pareciera que cuando soy claro con mi deseo los planetas se alinean, las cosas comienzan a suceder, sobre todo el bienestar, que tiene que ver esencialmente con eso de sentirse bien consigo mismo y con mis realizaciones”.

DSC_0974-Hablás de una etapa previa a la profesional, como bocetar el camino a transitar…

-Me parece que es así siempre, primero el hombre y después el actor, el hombre comprende y comienza a trabajar al servicio de lo que lo hace feliz, de lo que le hace bien y luego las realizaciones suceden y eso genera bienestar, cuando uno tiene la chance de acceder a cosas que le gustan me parece que hace muy bien, no obstante primero el bienestar es personal, por lo menos en la planificación, en saber que quiero, luego un poco lo que genero y otro lo que viene de afuera. Las cosas comenzaron a suceder.

-Este bienestar que te fue nutriendo, ¿Es el combustible que te permite abordar personajes tan siniestros como el de Arquímedes Puccio o el de Videla?

-Entiendo que estos personajes me calzan cuando me tienen que calzar, hoy estoy en un buen momento para interpretar personajes oscuros como luminosos, porque el hombre se encuentra bien y está en un gran momento. Entiendo que la experiencia es muy generosa en ese sentido, haberlo transitado me coloca en la posibilidad de poder realizar estos trabajos. Sin tener la necesidad de salvarme, de salvar al individuo. Desde mi punto de vista tengo muy claro donde está lo siniestro y donde está lo luminoso. Puedo entrar y salir sin ningún inconveniente, queda sí algún registro emocional, pero entro y salgo y lo puedo hacer en bienestar con alegría.

 

RevistaRANDOM_Ed87-tapaPara el mencionado papel de Arquímedes Puccio, el actor admite que necesitó bucear en los aspectos más oscuros de su persona para así trasladarlos a la interpretación. Los Puccio son, en apariencia, una familia como cualquier otra: Arquímedes, el padre, tiene un plan entre manos, para el cual necesita la ayuda de su familia. Es así como reúne a sus hijos para que lo ayuden a llevar a cabo la empresa. La casa de Arquímedes se convertiría en el centro de operaciones, manteniendo una vida de contrastes. La historia que forma parte de los contenidos de la televisión pública y que se emitirá por Telefé cuenta la organización familiar del delito, las conexiones de Arquímedes Puccio con otras bandas delictivas y la inocencia insostenible de este relato basado en hechos reales que conmocionaron a nuestro país.

“Cuando termino de grabar, vuelvo a casa, me pego un baño y chau, ya me despego de los personajes, no sólo me pasa con estos recientes que fueron tenebrosos sino también con los luminosos y cuando los personajes transitan momentos de felicidad también duran lo que dura, y se van al instante de sucedido…”, cuenta.

“Entiendo que estos personajes me calzan cuando me tienen que calzar, hoy estoy en un buen momento para interpretar personajes oscuros como luminosos, porque el hombre se encuentra bien y está en un gran momento.”

 

-¿Cómo resulta el proceso posterior?, Cuando la etapa de grabación pasó y se acerca el estreno como te pasará en estos días…

-Tengo una adrenalina, quiero que los proyectos sea vean y lo más posible, las hormiguitas en la panza me suceden en los momentos previos a la exhibición, tanto en la tele como en el cine. Me suceden los nervios, la ansiedad porque guste, porque funcione bien. Quizás son apenas unos instantes, luego sucedió y listo. Al otro día arrancar de nuevo y con lo que sea. En el momento previo estoy nervioso, ansioso, con ganas que sucedan.

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