El Centro de Preservación y rescate “Yastay” vio nacer a tres pichones de cóndor andino, acontecimiento muy poco común, ya que en estado salvaje los cóndores se reproducen cada tres o cuatro años.

Si bien no existe una explicación definitiva para este hecho, los expertos consideran que se debe a la calidad de vida que la pareja reproductora tiene en el Centro Municipal, que les brinda las condiciones adecuadas para vivir con tranquilidad.

La Municipalidad de La Rioja, colabora con la Fundación Bioandina en el Programa de Conservación del Cóndor Andino denominado “El retorno del cóndor al mar”, cuya finalidad es la preservación mediante la reinserción de la especie en la costa atlántica de nuestro país, lugar donde vivían hace más de un siglo.

El proceso inicia con la Fundación Bioandina que prepara a los cóndores nacidos en cautiverio para concretar su liberación en Sierras de Paileman, un pequeño poblado ubicado en la localidad de Valcheta, provincia de Rio Negro. En una primera etapa los pichones viven unos meses con sus padres y luego son trasladados al Eco Parque de Buenos Aires donde son entrenados para la supervivencia en su hábitat natural. Finalmente, los llevan a Paileman, allí se acostumbran al clima de la zona para luego ser liberados.

En el marco de las políticas de preservación de animales que promueve el Municipio capitalino, el Centro de Preservación y Rescate Yastay, aportó en el 2017 dos pichonas que fueron liberadas en septiembre, “Llastjay” y “Wamatinag”, junto a “Nehuen Co”, otro ejemplar nacido en Sierra de Los Quinteros.

Por otra parte, se trasladaron a la Provincia de Misiones un grupo de pecaríes, y un guacamayo que ahora viven en un santuario de aves. Actualmente se trabaja para trasladar trece felinos a un santuario en Sudáfrica y a cinco monos carayá a una reserva en Uruguay. Además de los trabajo de que se realiza conjuntamente con la Asociación Protectora de Animales para mejorar la calidad de vida de los animales que viven en el parque riojano.

 

CAPITULO XV, TRES HIJOS VUELVEN CON SU MADRE

El Programa de conservación del Condor determina a cada liberación de la especie como un Capítulo. El Capítulo XV liberó a “Wamatinag”, “Llastjay” y “Nehuen Co”.

El recorrido a la liberación que inició en La Rioja, se extendió por más de 1500 mil kilómetros y tuvo sus pasos finales en el campamento ubicado por la Ruta Provincial 58, un camino de ripio y tramos difíciles del sierra Paileman, en Río Negro. Eso no impidió que cientos de personas se congreguen para presenciar la ceremonia de corte ancestral. La peregrinación de casi 5 kilometros hasta el pie del cerro, comenzó guiada por la bandera de walpala, entre el entusiasmo, la alegría y la curiosidad de los primeros visitantes, los el cansancio y los 7 grados bajo cero casi no se sentían.

Los participantes se agruparon en un círculo gigante, los niños se sentaron al frente y los adultos permanecieron parados atrás, en el centro, junto a la fogata se ubicaron los ancianos de los pueblos originarios para guiar la ceremonia. Los pichones esperaban en su condorera en lo alto de la sierra, mientras dos ejemplares que forman parte del programa sobrevolaban la zona junto a su cría.

Cuando el momento solemne comenzó, las oraciones fueron acompañadas por la música del viento que no dejo de soplar ni un solo instante. Para los Mapuches, Tehuelches y Huilliches este es un momento sagrado, el espíritu del cóndor es el único que habita entre los hombres y los dioses, actúa como un guía y un mensajero entre el cielo y la tierra, ellos respondían a cada una de las invocaciones y los cantos, mientras que los visitantes escuchaban en silencio y algunos, sobre todo los niños, imitaban los gestos que hacían. Al final de la celebración uno de los ancianos limpió a todos los presentes con el humo de una mezcla de hierbas aromáticas de la zona, para eliminar las malas energías y recibir la bendición del vuelo del cóndor.

Mientras todos se preparaban para ver la liberación desde el pie del cerro, solo un pequeño grupo de privilegiados fue autorizado a subir silenciosamente para preservar el aislamiento de los cóndores; los niños de las escuelas de la zona, los voluntarios que trabajaron en la suelta y un pequeño grupo de periodistas que capturaron el momento. Entre ellos se encontraban algunas de las autoridades de la Municipalidad de La Rioja que viajaron especialmente para acompañar a Llastjay y Wamatinag, el director del Centro de Preservación y rescate Yastay Diego Mediavilla, el Director de Políticas ambientales, Mariano Dellepere, y el Intendente Alberto Paredes Urquiza, quien tuvo el honor de abrir las puertas para que los tres pichones salgan a la libertad.

El grupo de niños realiza la ceremonia de suelta de plumas, se ubicaron a la orilla, elevaron sus manos sosteniendo las plumas y cada uno pidió un deseo especial que las plumas llevarán a los dioses. Luego de un momento de espera, el Intendente Paredes Urquiza abrió la puerta y se retiró para dar tranquilidad a los pichones. Wamatinag fue la primera en salir volando desde adentro de la jaula, Llastjay la siguió, dio algunos pasos extendiendo sus alas hasta que por fin se animó a alzar vuelo y unirse a su hermana. Nehuen Co tardó un poco más, caminó, dio pequeños saltos desde una piedra a otra, extendió sus alas y las batió probando el viento dando un espectáculo majestuoso a los que lo observan, luego de unos minutos alzó vuelo y se unió a la pequeña bandada de pichones que acaba de quedar en libertad. La emoción de verlos volar inundó toda la sierra, devolvimos tres hijos a su madre.