Existen sitios en los cuales todo sonido está de más. La zona conocida como “La Costa”, al norte de la capital riojana, es uno de ellos. Es una sucesión de trece pueblitos al pie, de las imponentes Sierras de Velasco, uno de los cordones más importantes de La Rioja. Con más de 4.000 metros de altura, es un enorme cordón montañoso de 200 kilómetros que atraviesa el centro de la provincia.

Los caseríos son apenas unas cuantas viviendas, muchas de ellas de adobe, separadas por criaderos de cabras, fincas de frutales y en algunos casos olivos. Su calidez está dada por su arquitectura pueblerina; casi detenida en el tiempo. Como siempre en La Rioja, lo que define su condición de poblado estable es la presencia de una capilla, muchas veces también de adobe.

En pueblos de menos de ochocientos habitantes el concepto de tumulto no figura en los registros. Las Peñas, Agua Blanca, Pinchas. Chuquis, Aminga, Anillaco, Los Molinos, Anjullon, San Pedro y Santa Vera Cruz.

A solo 150 kilómetros de la capital riojana, la zona ofrece actividades en contacto con lo natural, que van desde cabalgatas hasta la pesca de truchas o excursiones entre las quebradas. La visita se enriquece con un recorrido por sus capillas, la compra de artesanías, dulces, quesillos, nueces, y su particular vino casero.

En la región existen ocho pequeñas bodegas que han conformado un circuito turístico de vinos artesanales. Estos vinos se producen a través de un sistema   rudimentario, y algunas de ellas ofrecen servicios de degustación, como por ejemplo “Casa India” en el pueblo de Agua Blanca.

La Costa

El viaje comienza por la sinuosa ruta provincial 75, desde la ciudad capital, rumbo al departamento Castro Barros, y el recorrido puede hacerse en un solo día saliendo muy temprano.

El primer pueblo de este recorrido, es Sanagasta, famoso por la iglesia de la Virgen India o Virgen Morenita. Esta pintoresca comarca, se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de La Rioja y a 1.015 metros sobre el nivel del mar. Inserto en el espléndido valle de las sierras del Velasco. Sobre la calle principal del pueblo se encuentra el mercado artesanal, ubicado en una antigua casona colonial, hoy Casa de Cultura. Aquí se exponen obras de artesanos locales y muchas veces es probable encontrar a algunos de ellos durante las visitas turísticas. Se pueden degustar y adquirir productos regionales. En su patio se exponen elementos del campo Sanagasteño, arados, sulkys, trapiches y flora autóctona.

Pasando Sanagasta, el excelente camino de asfalto, recorre la orilla de la montaña, por cuyos recodos se hacen lugar las aguas cristalinas del río Huaco. Al subir sobre los faldeos, el recorrido transita elevadas cornisas con centenares de cardones. Este paraje cuenta con un Parque Geológico denominado Parque de Dinosaurios de Sanagasta único en su tipo, por sus singulares hallazgos paleontológicos: restos de huevos de dinosaurios. Donde se pueden ver réplicas de diferentes especies de dinosaurios a gran escala de apariencia casi real.

 

El Barreal, Castro Barros

Manos de Artesana

Uno de los pueblos más conocidos de La Costa es Pinchas. Es un pueblito famoso por la casa de “Doña Frescura”; quien hizo de este lugar una parada imperdible. Doña Frescura es una tejedora de tapices criollos, que teje a la sombra de los parrales de su casa. Su técnica es tejer con un bastidor de madera, un sistema milenario de origen aborigen. Se especializa en paisajes norteños y motivos de arte rupestre indígena.

El entorno de este viaje, se destaca por su camino que serpentea las gigantes montañas, muchas veces teñidas de un intenso verdor y que en épocas de invierno se ven casi azules.

El trayecto continúa hasta Chuquis. Este pequeño poblado permite sumergirse en la historia provincial, con la visita al museo Castro Barros. Chuquis también es sede de “La Yacurmana”: una altísima cascada de agua que baja desde la lo alto del cerro y se ve desde el pueblo, a la que los originarios la consideraban como “Madre del Agua. Aquí también tiene una de las capillas más bonita de la zona

Anillaco, Castro Barros

La ya “mítica” ciudad de Anillaco es el lugar ideal para hacer las compras de artesanías, aceitunas, vinos y dulces caseros. Sobre su calle principal existen diversos negocios con una variedad de delicias riojanas. Allí también, en la oficina de informes turísticos, se puede conocer todos los detalles de las diferentes actividades de la zona.

Un camino de subidas y bajadas que se acerca cada vez más a la montaña, llega hasta San Pedro y Santa Vera Cruz, los últimos poblados. A esta altura del trayecto, los cactus ya conforman una multitud que parece bajar del cerro en procesión.

Santa Vera Cruz es el último paraíso de este circuito. El pueblo, sumergido en la entraña de la montaña, está rodeado de nogales, álamos y pequeños arroyos que emanan el perfume de un verdel e invaden todos los sentidos. Seguramente, esto motivó a Dionisio Aizcorbe, un ermitaño santafesino, a instalarse allí hace más de veinte años. Si bien Dionisio ya no está, dejó uno de los mejores legados de la zona. Con sus propias manos construyó un castillo para residir en él, al pie de los cerros. Hoy, los visitantes se acercan al lugar para apreciar este “original museo”.

Huaco, Sanagasta

Dotada de rincones plagados de expresión, el silencio de la Costa Riojana dice mucho más que mil palabras.

DATOS ÚTILES

Cómo llegar: De Buenos Aires a La Rioja hay 1.167 KM. Por ruta 9 hasta Córdoba desde allí por ruta Nacional 38 hasta llegar a la ciudad capital de La Rioja.

Dónde alojarse: En Aimogasta Hotel del Centro. Calle 25 de Mayo 555, Tel: 03827- 420955.  Email: info@hoteldelcentro.com.ar. Habitaciones climatizadas, telefonía DDI/DDN, cochera, piscina, restaurante y suites.

Dónde informarse: Casa de La Rioja en Buenos Aires. Callao 745 Tel.: 011-48133417/19.

En La Rioja: Secretaria de Turismo de La Rioja. Av. Ortiz de Ocampo esq. Av. Felix de la Colina, Tel.: +54 380-4426345, Sitio Web: www.turismolarioja.gov.ar. Email: turismolarioja@gmail.com.ar