Desde el viernes 10 de agosto La Rioja católica vivió un fin de semana de fe y devoción con la llegada primero de la Virgen del Valle y luego la tradicional procesión a Las Padercitas, que este año cumple 100 años desde su creación.

En el año del señor de 1593, apenas dos años después de haber fundado la ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, los españoles gobernantes de la misma se encontraron asediados por más de 7000 diaguitas de los alrededores, que habían comenzado a comprender cuan cruel puede el yugo europeo llegar a ser.

Cuenta el mito que en ese entonces caminaba las sierras riojanas el profeta vagabundo del nuevo mundo, Francisco Solano, intérprete de milagros, hacedor de maravillas. El futuro santo venía precedido por su fama y su talento para convertir lo imposible en posible.

Continua el relato, que este hombre se presentó ante las huestes indias armado solamente con un violín, el cual sabía tañer con pericia y, calmando la furia indómita con la suave melodía de quien sabe que sonata perdida por la historia, prosiguió el célebre monje a presentar un acuerdo de tregua y paz para toda la eternidad: que no sea a un hombre sino a Dios hijo a quien se le rinda pleitesía. Y entonces produjo una efigie del niño Jesús Cristo, rozagante, engalanado en los ropajes de un señor español.

Tal fue la majestad de esta visión, sostienen quienes conocen el relato, que los 7000 guerreros hincaron rodilla y llorando pidieron al Santo par que los bautizara y así fue, allí mismo a las puertas de la quebrada del Velazco que Francisco Solano consagro las almas y los destinos de aquellos hombres para siempre a la voluntad del español porque, nunca jamás un indiano volvería ser dueño de su futuro en esta tierra y del niño Jesús alcalde de la ciudad solo se volvería a saber una o dos veces al años cuando paseaban su estatua inerme y fría por las calles de la ciudad. Jamás se supo de él que dirimiera una diputa ni expidiera una ordenanza.

Pero 325 años después, el 24 de julio de 1918 en las inmediaciones de la iglesia de Las Padercitas, se organizó una peregrinación para recordar la conversión al cristianismo de aquellos nativos hoy mezclados indisolublemente ente los riojanos. Fue el superior del convento San Francisco, el P. Fray José Tomás Urquiza, quien estableció que se realizara todos los años este Encuentro o Tinkunaco, en ese lugar donde alguna vez estuvo San Francisco Solano.

Este año del señor de 2018, se cumplen 100 años de la creación de esta tradición religiosa riojana. Un siglo de peregrinaciones se festejó con más de 20 mil personas que subieron la empinada avenida San Francisco rumbo al templo de San Francisco Solano, aquel que hoy guarda las ruinas del fuerte asediado aquella vez.

Los fieles cantaron juntos el Año nuevo Pacári y rezaron por el santo Tinkunako de los pueblos que hoy ya no son español y diaguita sino riojano de pura sangre. Por eso vino también la Virgen Morena de San Fernando del Valle de Catamarca. La protectora de nuestra provincia hermano vino recorriendo los 150 kilómetros que separan a ambas capitales para rendir homenaje al Santo vagabundo y su gesta en nuestras tierras.