Las ruinas del Fuerte de San Blas del Pantano son las únicas en nuestro país que aún quedan en pie desde la época de la Conquista española, más precisamente desde las Guerras Calchaquíes (año 1630).

El sitio fue dado a conocer a todo nuestro país, después del año 1914, cuando el arqueólogo sueco Eric Boman pudo llega a este lugar mientras realizaba su paso por Aimogasta buscando información para sus “Estudios Arqueológicos Riojanos”.

Por otro lado, las autoridades del gobierno, municipal o provincial y el público en general, deben tomar conciencia, respetar y reconocer este patrimonio cultural e histórico puramente riojano, declarado en 1966, MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL por Decreto del 30 de diciembre del año 1966 Nº 5175/1966. Además, no hay carteles indicadores que guíen a turistas para llegar al pueblo de Bañados del Pantano, ni siquiera en las ruinas del Fuerte los hay, donde éstos, deberían expresar que estamos frente a un Monumento Histórico Nacional.

Geográficamente, éste sitio arqueológico, se encuentra en el Departamento Arauco, La Rioja, a unos 25 km de Aimogasta, al norte de la localidad de Bañados del Pantano. Están ubicadas estas ruinas en el amplio desierto del campo de Paccipas, a orillas del río Colorado.

Hoy en día, en este lugar, pueden observarse testimonios de la vida aborigen que existió en la zona, pues se hallan restos de cerámica con dibujos incisos o pintados (de urnas funerarias, pucos, ollas) restos de  piedra tallada, en fin, muchos de estos restos son robados o destruidos por el ingreso de vehículos 4×4 que hacen travesías sin tomar conciencia que están ante un Monumento Histórico Nacional.

EL ORIGEN DEL NOMBRE “EL PANTANO”

A orillas del Río Colorado (en cercanías de las ruinas del Fuerte de El Pantano) habitaron  pueblos aborígenes tales como: los Paccipas (se debe al nombre de su cacique), Araupatí o Asampatis (en cuanto a la etimología de la palabra Araupatí, según Del Viso, es “tierra pantanosa”.  ), Yuctabas y Amoyambas (explica el historiador Víctor Robledo que significaría “agua grande”).

En total eran más de 1000 nativos dedicados al cultivo del maíz, algarroba, zapallos, porotos silvestres, chañar,  a la caza, la domesticación de animales como suris, llamas, y también la confección de cerámica.Éstos aborígenes pusieron nombre a cada cosa, a cada sitio que dominaban, llamaron así “Mayupuca” a su río (Mayu= río Puca=colorado), al algarrobo “Tacú”, al alimento que obtenían de la algarroba “patay” y “mashaco” (una especie de pan que se hace con la harina de algarroba).

Cuando los españoles en 1632 se en enfrentaron con los aborígenes de estos lugares guiados por el gran Chalimín (cacique del pueblo de Hualfín, Catamarca) se dieron con una gran trampa, pues horas antes los nativos habían hecho inundar la tierra por donde pasarían los soldados españoles quedando el terreno como si estuviese totalmente seco y duro. Todo lo contrario, cuando la caballería de vanguardia ingresó comenzó a empantanarse, de inmediato cayó desde la otra orilla del río una lluvia de flechas, lanzas y piedras por lo que Jerónimo Luis de Cabrera, ordenó a sus soldados la retirada nuevamente hacia La Rioja.

Desde aquel episodio los españoles comenzaron a llamar al sitio “El Pantano”.

EL FUNDADOR DEL FUERTE DE SAN BLÁS  DE EL PANTANO

Pedro Ramírez de Contreras en el año 1635 fundó el Fuerte San Blás de El Pantano, luego de que Jerónimo Luis de Cabrera abandonara las acciones militares en esta zona por no entenderse con el Gobernador Albornoz.

Dicen los relatos de los testigos que acompañaron a Contreras en la fundación en sus fojas de méritos y servicios, que luego de fundado el Fuerte, el mencionado Capitán hizo sembrar allí trigo y avena. Luego explican como este Fuerte salvó la vida a otros soldados españoles, pues vinieron en varias ocasiones a cosechar el trigo o avena desde la Ciudad de Londres en Pomán y Machigasta.

Fue también Ramírez de Contreras quien pudo capturar y hacer asesinar al bravo Chalimín. Lo ataron de cuatro potros y lo descuartizaron. Su brazo derecho fue colocado en la pica de la plaza de Londres en Pomán y su cabeza en otra pica en la plaza de La Rioja para escarmiento de los rebeldes.

PERSONAJES QUE PASARON POR EL PANTANO

Por este lugar pasaron importantes figuras que correspondieron a diversos ámbitos, como por ejemplo religiosas, militares, políticas, entre otras.

Uno de ellos fue Pedro Bohórquez de Guirón. Había nacido en Andalucía, España, y luego de cruzar el Océano Atlántico llegó a América radicándose en el Perú. Allí supo ganarse con mucha habilidad, no sólo  la confianza del Virrey, sino también de los indios, de quienes aprendió su lengua. Fue uno de los farsantes más grandes que tuvo la historia del Tucumán, pues en poco tiempo se hizo pasar por descendiente directo del Inca logrando casarse con la mayor parte de las hijas de los principales caciques del Noroeste argentino.

A mediados de 1656 Bohórquez llegó al  Fuerte de San Blas del Pantano. En el pueblo de indios que allí había se entretuvo el resto del año, manejándose con cautela para que los españoles no se enteraran que era fugitivo y lo devolviesen a Chile. Por este lugar que exploré, también hizo su paso, en 1645 el Obispo del Tucumán, Fray Melchor de Maldonado y Saavedra, en una visita que hizo personalmente al Pantano, para tratar de hacer que llegue a este sitio remoto un sacerdote y como si esto fuera poco redactó allí mismo una carta que estaría destinada al Papa Inocencio X.

LA LEYENDA DE LA CIUDAD PERDIDA EN EL PANTANO

Dicen los pobladores de Bañados del Pantano que a la mañana temprano se ve a lo lejos sobre el horizonte una ciudad, con grandes árboles, edificios, cúpulas de oro de las siete  iglesias que allí había. Es como un encanto que se ve por las mañanas.

En la zona que hoy están las ruinas de las torres de lo que fue el Fuerte de San Blás de El Pantano, existió un pueblo muy habitado llamado El Pantano.

Los españoles se establecieron allí desde 1635, comenzando a mestizarse con los aborígenes con el paso de los años.

Hacia fines del siglo XVIII (1795) El Pantano fue un pueblo muy importante, tanto que su población era de casi 500 habitantes superando en varias oportunidades a las poblaciones más importantes de nuestro Departamento como Machigasta (pueblo de indios) y Arauco (pueblo de españoles).

Según una leyenda un cura había discutido con un hombre muy poderoso y rico del Pantano; reprochó y aconsejó que dejara la vida pecaminosa que llevaba. Ante este llamado de atención, el hombre mandó a que se arreste al sacerdote y se lo haga azotar.

Por esta razón el  clérigo lanzó la maldición, y sugirió a los pobladores que tomen sus cosas, la imagen del santo (San Blás) y abandonen el lugar.

Aquella imagen de San Blás estuvo en la destruida y abandonada ciudad de Londres (en Catamarca) en 1632. Desde allí pasó con  Jerónimo Luis de Cabrera y toda la población a refugiarse en La Rioja.

Al año siguiente la imagen fue trasladada hacia la nueva Londres fundada por Cabrera en 1633.

Dos años más tarde pasará al Fuerte español fundado por Pedro Ramírez de Contreras en El Pantano dándole así el nombre al mismo “Fuerte de San Blás de El Pantano”.

Desde este pueblo, el Santo pasó al Valle Vicioso, que en la actualidad se lo conoce como departamento San Blás de los Sauces, el cual adoptó también el nombre del santo para su pueblo.

Algunos autores dicen que esta imagen (pequeña) de San Blás, es una de las más antiguas de Sud América y aún se la conserva.

BAÑADOS DEL PANTANO TENDRÁ SU PRIMER LIBRO CON SU HISTORIA

EL PANTANO es uno de los pueblos más  remotos de nuestro país, pero así también, uno de los más olvidados.

Así, fue que entendí que una de las formas de devolverle la importancia, que a mi criterio siempre debió tener, EL PANTANO, sería mediante este trabajo, un aporte más para el estudio de su historia, basándome en fuentes confiables y haciendo que la misma tenga la mayor objetividad posible. Sobretodo también para que sus pobladores conozcan parte de la historia de su pueblo, aprendan a valorar y proteger este sitio arqueológico ya que ninguna autoridad hace nada al respecto.

El libro ya en proceso de edición se llamará “El Pantano, historia de un pueblo al que llaman La Ciudad Perdida” y contará con 11 capítulos y más de 300 páginas.