La escuela de vuelo Águila Blanca acaba de anunciar que están abiertas las inscripciones para sus cursos intensivos de ala delta, 15 días aprendiendo uno de los deportes más intensos y bellos al alcance de todos los riojanos.

Durante un tiempo, decenas de perfiles de instagram riojanos con fotos tomadas desde el aire posando con equipo de nylon flúor, casco, antiparras, y el horizonte celeste inacabable a sus espaldas. Ostentosas fotos teñidas de vértigo y vistas increíbles, mientras sus dueños aderezaban las imágenes con un explícito: “¡Guau! ¡Changos fue el mejor momento de mi vida!” o “al principio casi vomito todo, pero después la adrenalina me llegaba hasta la nucaaaaaa! :-)”.

El responsable fue un maestro (literalmente) del vuelo, que regresó a su provincia para tomar cartas en el asunto y compartir con sus coterráneos la emoción de planear como un cóndor entre el cielo y la tierra, se trata del instructor de vuelo profesional, Hugo Ávila.

Los vuelos en ala delta y planeadores ligeros no son una novedad en La Rioja. Desde hace décadas que las laderas del Velazco, el cerro que domina la ciudad, son el punto perfecto para saltar cuando el día es claro y el sol no levanta muchas térmicas. El propio Hugo Ávila, nacido y criado acá, dio los primeros pasos, o vuelos, en estas mismas montañas, con esos mismos aventureros despreocupados que venían de todo el mundo buscando las mejores locaciones. Porque La Rioja es un lugar especial.

El clima aquí es cálido, calienta durante el día y levanta unas térmicas increíbles que hacen soñar al aladeltista más experimentado. Por otro lado, el viento que viene del oeste arremete raudo contra la cara este del Velazco y por si eso fuera poco, aquí no llueve mucho, una característica que es bastante estable todo el año. El que quiere volar diez días, seguramente vuele los diez días que venga acá.

Ávila recuerde el disparador de todo una vida: fue una publicidad –una muy efectiva, sin dudas- de la cerveza Andes durante el Mundial Argentina 78. En ella se veía un ala delta aterrizar en la cordillera para buscar una cerveza y, mientras la mayoría pensaban que rico sería tomarse una bien helada, Hugo pensaba que rico sería completar una proeza aérea de ese tipo. Mirando los cielos propios, se dio cuenta de unas pequeñas manchas curvas que rondaban lentamente hasta desaparecer a los pies de los montes. Eran los primeros entusiastas del deporte, justo en las puertas de su ciudad.

Hoy Hugo Ávila es instructor nacional de vuelo y tiene una trayectoria larga que le ha llevado a recorrer el mundo. Hace alrededor de diez años que creó Águila Blanca, una escuela de parapente y ala delta en donde volcó el aprendizaje en los alpes alemanes y suizos. Desde entonces, ese emprendimiento no solo ha hecho volar a cientos de riojanos sino que además se ha convertido en un complejo turístico anfitrión de eventos internacionales de estas disciplinas.

El riojano, hoy, lo tiene todo: clima, montañas y un instructor de primer nivel. Y ahora vuelven la clases abiertas para todo el mundo. Desde el 8 de julio y durante 15 días, Águila Blanca ofrecerá una serie de clases intensivas para aprender este deporte increíble. En ese lapso se aprovechará para conocer la teoría, el equipo técnico y dar los primeros pasos. El objetivo es que después de estas dos semanas de seis horas cada día, los alumnos ya hayan hecho algunos vuelos de altura desde el morro del Velazco.

¿Por qué entonces no aprovechar esta gran oportunidad? Quien quiera y pueda permitírselo puede buscar más información en los siguientes links y contactos y ver si se da la oportunidad de volar entre los cóndores:

Tel: 3804-686949

mail: rubioavila@hotmail.com

Facebook: Complejo Turístico Águila Blanca