Bioteraph es un grupo terapéutico riojano que surgió con el anhelo de cambiar el panorama y brindar una ayuda a la gente que muchas veces no está o no es conocida. Una alternativa a las terapias psicológicas, pero siempre con la búsqueda de sanar la mente, el cuerpo y el espíritu.

Todos queremos sanar. ¿No es esa una de los objetivos que mueven la vida de tantos? Superar los traumas, las patologías, desintoxicarnos, terminar con el dolor. El camino de la sanación puede ser uno difícil de transitar, pero es un viaje que si se transita con cuidado, puede cambiar nuestras vidas para siempre.

Detrás de ese anhelo está la clave que une a Martín Luna, Gema Peralta y Joel Rodríguez. Ellos son los tres miembros de Bioteraph, un grupo dedicado a practicar y difundir terapias de sanación alternativa. Los tres se presentaron el viernes 12 de julio en el Museo Histórico de La Rioja para hablar de lo que saben y continuar mostrándole a La Rioja lo que hacen.

Allí acudimos, con curiosidad pero también con conocimiento de causa. Ya sabíamos de primera mano el complejo pero inesperadamente emocional método que utiliza Bioteraph. Comparado con otras terapias que comienzas despacio y luego buscan escalar, lo que este trio de terapeutas hace es una explosión de intensidad desde el principio.

La simiente del grupo se dio en 2016 cuando Martín Luna y María Gema Peralta acudieron a una charla de una importante terapeuta catamarqueña, Estrella Codigoni. Allí se conocieron y descubrieron que estaban buscando lo mismo mientras andaban por caminos diferentes: calmar los dolores del espíritu y encontrar las respuestas de la trascendencia.

Primero Martín, con el tiempo también Gema, comenzaron a adentrarse en el ritmo holístico que rige la Biodescodificación, una conjunción de diferentes prácticas en donde herramientas de la Gestalt, el Psicoanálisis, la Psicología Analítica conviven en paz con disciplinas más heterodoxas como son la medicina germánica, las constelaciones familiares de Hellinger, la hipnosis o la astrología.

La Biodescodificción sostiene que muchos de los males que se manifiestan físicamente tienen una raíz psicológica o espiritual que debe ser identificada y enfrentada, para conseguir eso es que se rodean de esa miríada de recursos y aplicándolos a lo largo de sesiones terapéuticas que pueden ir desde un simple cuestionario, la lectura de la carta astral o bien algo un poco más dramático, como pronto se verá.

Si es efectivo o no se pueden escribir libros y libros al respecto pero la Biodescodificación merece ser al menos experimentada una vez. Los resultados de la misma fueron los que sumaron a bordo a Joel Rodríguez, quién asegura haber empezado a sanar luego de participar de esta terapia y en esta charla en el museo estaba dispuesto a contar porqué.

Pero antes, la conferencia comenzó con Martín Luna quien dio el puntapié inicial conversando sobre el sexo y la sexualidad y como este aspecto de la humanidad es uno de los más importantes (sino el que más) en el desarrollo de una persona. Luna incluso se refiere al orgasmo como un momento en contacto con la divinidad y se lamenta que tantos traumas son causados porque no se vive la sexualidad con libertad, creatividad y consentimiento.

La siguiente en hablar fe Gema Peralta, quien se explayó sobre las tríadas entre padres, madres e hijos y cómo el balance o mejor dicho el desbalance, ya que como Gema sostiene, es muy raro encontrar una situación familiar completamente armónica, genera diferentes tipos de problemas y dinámicas entre los miembros. Peralta sostiene que identificando la situación personal dentro de las tríadas es como se puede comenzar a tratar ese problema.

Por último llegó el turno de Joel Rodríguez al micrófono y aquí es donde la conferencia viró de interesante e informativa a algo cuasi performático. Rodriguez comenzó leyendo un fragmento de la novela Palinuro de México del escritor Fernando del Paso, en la que se relata las muchas formas en que el personaje y su prima hacían el amor. Tras esa introducción Rodríguez comenzó a definir el abuso sexual como quien ha buscado los conceptos en Wikipedia: que el 90% de los victimarios son hombres, que el 80% son personas cercanas a la víctima, hasta aquí nada nuevo. Pero lo que parecía la charla era solo una introducción. Tras un largo silencio que la sala compartió, Joel reveló que él era una victima de violación.

Mientras comenzó a relatar la historia del momento que le cambió la vida, Joel a penas podía mirar al público; la palabras vibraban en su boca a punto de quebrarse y los ojos estaban rebalsados. Los presentes eran una loza de cemento, nadie movía un músculo por miedo a romper el trance del momento.

Cuando Joel tenía 13 años, caminando solo después de una fiesta de fin de año, dos hombres en un auto lo abordaron y lo invitaron a su casa. Borracho después de la joda, Joel acepto y de lo que pasó después solo le quedan jirones: una calle, una casa, uno de los hombres que le ofrece más alcohol, despertarse desnudo mientras otro de los hombres le practicaba sexo oral, él caminando solo bajo el sol, perdido. Nunca le contó a nadie lo que pasó, se lo guardó lo más adentro que pudo hasta que empezó a burbujear de nuevo en la superficie en forma de poemas y escritos. Fue en lo más insoportable de esa negación que Joel conoció a Martín, Gema y la terapia de Biodescodificación.

Tras este tremendo relato, Martín Luna explicó como fue que encontraron a Joel y de que manera consiguió quitar unas cuantas piedras a su mochila. Tan revolucionario resultó el tratamiento que Rodríguez decidió seguir en el camino a Luna y Peralta y volverse terapeuta. Fue allí que Martín reveló algo más a la audiencia: los tres terapeutas habían sufrido abuso en algún momento de sus vidas.

Lo que pasó después fue una demostración de una parte de la terapia a la que Joel accedió someterse a manera de demostración. Nosotros experimentamos la misma y sabíamos que además de intensa también se recorría con cierta tiempo que la presentación carecía, lo que es entendible. En ella se pasa de la sugestión a la hipnosis  y finalmente a la regresión de los hechos traumáticos para luego hacerlos salir como en una erupción. En el caso de Joel, la liberación vino en forma de una explosión de violencia súbita, casi inesperada contra tres voluntarios sosteniendo almohadones, representando a sus abusadores. Luego, la calma, casi el desmayo del paciente. Abajo, el público no acababa de salir del shock. La catarsis de Joel también fue la de los espectadores.

Es difícil afirmar la efectividad de la terapia. Es una experiencia fuerte, profunda y subjetiva. Es una alternativa y debe ser aproximada con esa idea en mente pero es importante que se sepa que existen, que son una opción y por qué no un complemento de las tan cuestionadas terapias científicas como el psicoanálisis. El proyecto está creciendo y Bioteraph tiene planes ambiciosos: buscan crear una fundación donde se pueda hacer investigación y desarrollo citando a figuras científicas, a gente que se mueve en las neurociencia, en la psicología, en la medicina misma para crear un ambiente de debate y conversación. “Queremos que esto sea una gran herramienta auxiliar, aparte de poner en el mapa esa unión que no la tiene nuestra medicina (occidental) y que sí la tiene la oriental, que es mirar el alma, la psique, el espíritu.