El Taller Municipal de Teatro “El Tablado” y el Grupo Teatral “ALMA”, presentan la obra teatral “Damiens, el cuerpo de los condenados” de Cristian Palacios e interpretada por Daniel Federico, un unipersonal que indaga el concepto de poder. Este viernes 18 y sábado 19 de septiembre a las 21.30, en la Sala Calíbar del Museo de la Ciudad (Pelagio B.Luna y Pasaje Diaguita). Valor de la entrada: 20 pesos.

La vida de Robert-François Damiens pasó inadvertida salvo por un único momento, el culminante: su fallido intento de asesinato contra Luis XV de Francia, pero sobre todo su brutal ejecución pública en el París del siglo XVIII. El suplicio impresionante a que lo sometieron sus verdugos fue tan gráfico y simbólico que cambió el método de ejecución a uno menos violento como la decapitación. Siglos más tarde lo rescató a la memoria una obra cumbre de la sociología posmoderna como Vigilar y Castigar de Michel Focault.

Hubo un antes y un después de su muerte; marcó un punto de inflexión en los espíritus libres. Por primera vez, se empezó a tener conciencia de la injusticia, sobre la desproporcionalidad con la que fácilmente se juzgaba el delito de un plebeyo; y al mismo tiempo se abandonó la tortura y ejecuciones públicas como el truculento espectáculo.

Robert_Francois_Damiens_before_the_judgesEn el caso de esta obra con guión de Cristian Palacio, se plantea si es posible dar cuenta de la totalidad de la vida de un hombre, entender sus puntos de vista, sus deseos, sus sueños, y se propone hablar de la muerte, la tortura y el encuentro frente al poder de un individuo que no lo posee. En este sentido su temática se vuelve atemporal, encontrando claras alegorías con lo ocurrido en Argentina a partir de 1976,
abriendo el abanico de los sentidos: del sufrimiento de un solo hombre al de todos los hombres y del drama individual de Damiens al drama de la injusticia social en toda la historia; su cuerpo, desplegado como un mapa, aparece como un símbolo de nuestro encuentro frente al poder, ese todo inasible que nos sofoca, ante el cual se desnudan todas nuestras preguntas y todas las explicaciones, ese fantasma insensato que debemos enfrentar tarde o temprano cuando nos vemos obligados a defender nuestra condición de hombres.

Se trata pues de un drama fuerte e intenso, donde la crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas una oportunidad.