Todos los jueves, a sala llena, los riojanos se ríen. Casi como si fuera un rito, cada vez más acuden a ver los shows que el Club del Stand Up propone sobre el escenario de Pitcher Bowling, uno de los bares más calientes de la noche local.

La idea este show nace cuando los dueños del local convocan a Fabiola Manssor para instalar en los patios del bowling algo de teatro. Pero ella inmediatamente les dijo que no. Con 10 años de experiencia organizando eventos para el Instituto Nacional del Teatro (INT) y empresas privadas fuera de la provincia, Fabiola sabía que no existía ni la propuesta ni el público para esas cosas.

Ante la insistencia del dueño, el empresario Javier Noguera (a quien Manssor se refiere cariñosamente como un “chiflado”), a Fabiola se le ocurre la posibilidad de hacer Stand Up, un formato de comedia norteamericano (literalmente significa “ponerse de pie”) ideal para bares y cafés: entretenido, dinámico y veloz; así que contactó a una actriz conocida por hacer ese tipo de presentaciones en La Rioja.

No funcionó. Muy desorganizado y, en opinión de Manssor, “no era Stand Up”.

img_5499Primer regla básica del stand up: “Todo lo que hablamos tiene que tener como punto de partida a uno mismo. No puede ser otro personaje, no estamos interpretando a alguien ni prestándole el cuerpo y la voz a otro”, nos explica Manssor.

En este tipo de humor reinan las experiencias personales con las que el público puede sentirse más identificado: la parada del colectivo, por ejemplo, y las situaciones que te pasan ahí, el burlarse de uno mismo y sus problemas.

“Esa es la diferencia con un humorista que cuenta chistes o bromas, acá uno mismo es el chiste”, cierra Fabiola.

Evidentemente en La Rioja había muchas ganas de hacer esto pero faltaban las pautas para realizarlo. Así fue que Fabiola logró convencer al director del INT, Juan de Torres, para que traiga a Jesica Echegaray, una conocida standupera mendocina, a cerrar la Fiesta Provincial del Teatro y luego consigue que el dueño Pitcher le pague un día más para dar un taller intensivo.

img_5376A esa clínica convocó a Juan Pablo “Juampi” Rodríguez, joven actor de la escena local, a quien le ordenó: “Vos tenés que hacer este taller, sí o sí”. El Juampi fue el primero del Club del Stand Up, proyecto del que hoy forman parte ocho intérpretes, la mayoría surgidos de ese primer taller.

Junto a él (uno de los más populares), se encuentra Gianina Alegretti, Juan Fuentes Navarro, Analía Maldonado, Paula Jofré, Mary Abraham, Macarena Gambra y la propia Fabiola, que termino envuelta en todo esto como una más.

img_6220HUMOR RIOJANO

En Buenos Aires el stand up es popular pero se podría decir que está pasando un poco de moda. En alguna había un movimiento grande que ocupaba las marquesinas de teatros y cafés de varieté, pero mientras un grupo se mudó a las redes sociales, otros cambiaron de rubro. Ciertamente no es Nueva York (capital mundial de esta rama del humor).

La rioja, por supuesto, es otra cosa totalmente distinta. Acá el público no lo conocía y al principio tampoco lo entendió, según nos relataron los propios artistas, muchas veces esperaba a un humorista que contara los clásicos chistes de borrachos e infieles y, por supuesto, no respondieron muy bien a esta nueva experiencia. Más de una vez los chicos se debieron bajar de las tablas bastante frustrados.

Fue de nuevo Jesica Echegaray, la tallerista mendocina, la que les batió la posta: “pongan un presentador que le explique a la gente que rol cumplen los intérpretes en el stand up”, así de simple; y el cambio de energía fue increíble. Porque el standupero no cuenta chistes, se para delante del público y cuenta una historia personal que es graciosa, cómica. Para que la audiencia lo entienda es importante “formarlos” a ellos casi tanto como se debe formar el artista.

img_6179De a poco la gente fue sumándose y ya no se quedaban callados esperando el remate: de repente se escuchaban desde los asientos gritos y comentarios que los artistas se veían obligados a incorporar a sus rutinas o se corrían el riesgo de ser devorados por el público.

Y aquí está la segunda regla básica: practicar la improvisación, el arte de salir del paso, tener seguridad, interactuar con la gente, bromear con ellos. Pero nunca jamás con agresividad. Como aclara Manssor, “hay rutinas de stand up que toman de punto a una persona del público y están dándoles y dándoles toda la noche. Nosotros preferimos no hacer eso”. La ventaja en el caso de los miembros de este Club es que muchos de sus miembros son actores de profesión y formación, casi todos tienen bastante experiencia escénica, que de alguna manera marca el estilo de cada uno.

El proceso creativo también se vuelve un factor importante (tercera regla básica: la preparación de las historias), teniendo en cuenta las otras dos consignas, al standupero le hace falta organizar su rutina alrededor de alguna anécdota o vivencia que exageran, deforman y caricaturizan para generar risas. Pero debe ser honestamente personal.

img_7880-001Fabiola, por ejemplo, utiliza como eje sus tremendos problemas con la ansiedad, que más de una vez le desmadran la vida personal y profesional. Juampi, en cambio, elige quejarse de todo, putear a dos manos sin importar quien esté sentado en el público. Enojado es más gracioso, le dicen sus amigos.

O puede ser el hecho de “no ser graciosa”, que es en lo que Analía Maldonado dice basar sus presentaciones.

Cada uno tienen su forma de armar el esqueleto de sus rutinas: no se agrede al público y es sobre uno mismo, de ahí se puede girar sobre cualquier tema que no se repita ¡Cómo controlan eso? Reuniones previas en las que todos se ponen de acuerdo. Manssor coordina, pero son todos los que deben poner el esfuerzo y la creatividad, al punto que les ha cambiado la vida.

Como nos dice Juampi Rodríguez, volverse standupero lo obligó a poner orden y escribir sus rutinas, algo que antes no solía hacer.

img_5253CADA QUIEN A SU JUEGO

Ahí está la semilla de este pequeño fenómeno local. Aún falta saber el porqué. Porqué elegir hacer este tipo de humor y donde encuentran la inspiración. Como en otros casos, la respuesta es variable: Para el Juampi fue una oportunidad de poner sobre las tablas lo que mejor hace: el humor. Siempre tuvo tendencia a la comedia aunque el mismo reconozca que le moleste ser encasillado en el género. Pero es muy bueno. El público lo hace saber que adora su estilo eléctrico y sobreactuado siempre que se presenta un jueves.

Para Fuentes Navarro es algo similar: en su ya frondosa carrera actoral, Juan siempre se encargó de imprimir algo de humor en lo que hacía, “la gente ya tiene muchos dramas en su vida como para ir a bancarse otro más en el teatro”, sostiene.

img_6087Para Alagretti en cambio es lo opuesto: en la Comedia de la Provincia, donde trabaja, no suelen favorecer –irónicamente- la comedia. Cuando lo hacen Gianina siente que brilla y aquí tiene la chance de hacerlo todas las semanas.

Ya sea porque buscan ser más creativos, vencer los miedos o quizá expresar y expulsar problemas personales convirtiéndolos en humor, no hay nada que impida saltar de la nada al escenario de Pitcher. Ganas y algo de talento, que muchos quizá no saben que lo tienen.

“Comedy Central Argentina tenía una publicidad en donde pedía que la gente invite a ese amigo que cuenta chistes en los grupos de Whatsapp, porque puede ser un gran standupero”, explica Fabiola y continúa, “y nosotros nos dimos cuenta que es así, que muchas veces ese persona éramos nosotros, teníamos eso adentro que quería salir”.

El Club del Stand Up presenta sus shows todos los jueves en Pitcher Bowling.