Noelia Cezar pinta y escribe. Nació en Catamarca pero se vino a La Rioja permanentemente cuando comenzó a estudiar arquitectura hace unos 9 años, en paralelo estudia diseño gráfico.

Pero más que nada pinta y escribe. Lo hace desde siempre pero más que nada desde los 19 años, cuando su vida cambió de la mano de un problema de salud (del que no hablará) y tanto el cuerpo como la mente le pidieron descargar.

Desde la infancia se crió en una casa llena de libros y pinturas. Si hay que describir la música que escuchaban en su casa abundan decididamente los grandes solistas de fuerte personalidad: desde Frank Sinatra al Polaco Goyeneche, pasando por Yves Montand y Matt Monroe, infaltables tal vez, los Beatles.

“Mi papa compraba las colecciones de best sellers que venían en los diarios. Tenía una colección de grandes autores”, recuerda. Su primera lectura importante fueron las novelas de Morris West, y después en el colegio empezó a incursionar más en la literatura: hoy lee de todo, desde poesía a prosa y todo lo que está en el medio.

Pero si debe elegir en la actualidad a un escritor que la marcó como ningún otro, ella elige a Agota Kristof, escritora húngara que escribió una trilogía llamada “Claus y Lucas”: “creo que cualquier ser humano tiene que leerlo alguna vez en la vida”, sostiene Cezar, quien nos cuenta que solo consiguió encontrar el libro en papel después de 10 años de haberlo leído por primera vez en digital.

  • ¿Cuál fue tu primer contacto con el arte plástico?

Ya de chica veía a mi papa dibujar en el tablero y yo al lado preguntando. Desde que tengo memoria que sé lo que es un lápiz, un portaminas, una tinta, un Rotring. Recuerdo que el primer cuadro que pinté fue un paisaje con témpera en el colegio. Y después mis papás me fueron incentivando porque nunca fui a un taller o a una escuela de arte, todo autodidacta.

  • Vos nos hablaste de un momento quiebre en tu vida ¿Qué nos podés contar de ese episodio?

A los 19 años tuve un pequeño problema, una enfermedad que me sobrepasó y que me obliga  hacer un tratamiento desde entonces. Necesitaba descomprimir la energía negativa por algún lado, transformarla. Ahí empecé a escribir o a pintar, cuando no era una era lo otro.

  • ¿Qué escribías?

Poesía. Y hay una novela que está dando vuelta por ahí que algún día voy a publicar.

  • Es el gran paso, dicen que es como dar a luz…

Sí, tal cual. En ese momento empecé a pintar, empecé a comprar bastidores, pinturas, preguntar y aprender.

  • ¿Y todo sola?

Sí, nunca tome clases con nadie, salvo las clases de plástica en la escuela. Lo que sí, tengo una amiga que es docente de artes plásticas y a ella le preguntaba cómo compro el bastidor, como usar esto y lo otro, adquiriendo técnicas. Pero después el aprendizaje lo hice viendo tutoriales en Youtube, donde te enseñan a pintar con acrílico, con óleo, con acuarela, etc. Siempre autodidacta.

¿Cómo definís tu arte? Hemos visto cosas distintas tuyas: una parte abstracta y otra más figurativa y comercial.

Lo abstracto soy yo. Es donde me siento más cómoda, donde tengo más cintura. Pinto cosas que no tienen forma, que no podés definir pero que sabés que están ahí. Son sentimientos, emociones.

  • ¿Por qué lo figurativo no?

No me llama tanto, también porque considero que no tengo una formación para eso. Sí me pongo a hacerlo me sale pero es como que todavía no le encuentro la vuelta. Aún así estoy aprendiendo todo el tiempo. Cuando empecé a querer liberar todo ese torbellino que tenía adentro me empezó a salir esto. No lo puedo definir, son emociones, no tienen formas pero las sentís. Yo exploto al máximo lo que me pasa y sale o una pintura o una poesía, es todo el tiempo, las 24 horas.

  • ¿Qué devolución te dio la gente?

Soy súper vergonzosa, no me gusta la exposición y le escapo mucho a todo eso. De hecho esta es la primera vez que expongo. Amigos y parientes, todos tienen un cuadro.

Y ahora, de repente, se empezaron a abrir un montón de puertas que está buenísimo. Yo no toqué ninguna puerta porque para mí pintar es muy personal.

  • Contame un poco más sobre las nuevas oportunidades que se te abrieron.

La primera vez que expuse fue en la Feria de arte  y Diseño que se realizó en el Teatro Víctor María Cáceres. Fue un evento que convocaron por Facebook e invitaban a los artesanos a exponer. Yo había pintado un cuadrito de Hendrix para un amigo que gustó mucho y otro amigo me alentó a que participe. Yo tenía reparos porque para un artista vender algo es muy particular, nunca quise explotar esa veta. Pero después surgió y me dije: “puede ser que quede algo lindo” y empecé a pintar retratos de referentes: músicos, escritores, pintores; pedí un espacio en esa feria y así comenzó. De esto hace muy poco, un mes y medio.

  • Y de ahí a la feria de la música…

En esa primeria feria se acercó el Subsecretario de Gestión Cultural () a pedirme que por favor me querían tener en la Feria de la Música y así me encontraste ahí.

Ahora, estamos hablando con la gente de Cultura para ver de armar un taller y exponer en el salón de la Secretaría de Cultura.

  • ¿Cuál es tu búsqueda en el arte hoy?

Es la misma de siempre: liberar, transformar la energía. Lo ideal es que a alguien le llegue, que lo interprete, si bien eso es algo muy libre y subjetivo. Yo creo que mi emociones se reflejan mucho en lo que pinto, los mejores cuadros, los mejores poemas que considero que escribí, salieron en momentos de fragilidad.