Si el capitulo cuatro quebró la templanza de los fans, el cinco generó un estado de furia colectiva. Sea que defiendas a las serie hasta el último capítulo o que estés a punto de salir a prender fuego a Hollywood, nosotros te ofrecemos un camino del medio. Atención por spoilers.

Los últimos capítulos de Games of Thrones son, objetivamente hablando, malos. Despliegan un gran abanico visual que merece ser notado, pero termina   enterrados entre los escombros de escenas sin sentido, diálogos risibles y giros argumentales demasiado grandes y súbitos para una sola temporada. Sin embargo, más allá de toda crítica, llanto y furia, la última palabra ya fue dicha y es lo único que tendremos ¿O no?

Me acuerdo patente cuando llegó el infame capítulo de la boda roja. Yo había leído ese pasaje de los libros y sabía lo que se venía pero estaba igualmente emocionado por ver como se iba a trasladar a la pantalla. Resulta que fue sangriento y visceral, más grosero en su ejecución que en las páginas de Una Tormenta de Espadas.

Pero en ese momento, mientras mataban a un favorito como Rob Stark, mucha gente fue tomada por sorpresa. Tal fue el calibre de los corazones rotos y la devastación de esa secuencia que en Youtube se creó un nuevo estilo de video: la reacción en vivo. Casi tan adictivo como sufrir por GoT era ver sufrir a otros, pausar ese momento exacto en que el alma se les viene al piso (aunque muchos sean falsos).

Esa fue la piedra fundacional de la inusitada popularidad de GoT. Después de la temporada tres, la serie se fue a la luna ida y vuelta en cuanto a seguidores porque sencillamente nadie quería perderse una serie que hacía sentir emociones como esas. Además y por suerte, todavía nos iba a dar al menos una temporada impecable antes de empezar a perder sustento.

Lo reconozco, disfruté mucho adelantándome a amigos y familiares con respecto a este giro. Tuve tiempo de digerir el golpe emocional (que si existió cuando leía las páginas) y con el luto cumplido solo quedaba la ansiedad de verlo trasladado a la pantalla. Muchos quieren comparar lo que pasó entonces con lo que pasó luego del capítulo 5, con la locura de Daenerys.

Creo que no es una comparación justa porque mientras que aquella vez la serie comenzaba el ascenso a lo más alto, ahora está en la cúspide; mientras que en ese momento los guiones destilaban la genialidad de George R.R. Martin, ahora luchan por mantenerse coherentes. Pero habiéndolo pensado unos días creo que sí, si hay puntos en común y tienen que ver con la pasión.,

En los días de la boda roja, mucha gente que apostaba sus fichas por Rob debe haberse sentido estafada, robada de su héroe. O tal vez era Renly u Oberyn, no importa. Por más malo que sea el giro de Danny en la serie, por más injustificado, esta es la realidad que nos han dejado y nada lo cambiará. El personaje de Daenery Targaryen no está aquí para mostrarnos cómo una mujer pude acceder y mantenerse en el poder así como Jon no estaba aquí para derrotar al Rey de la Noche. Daenerys no tiene por qué ser la heroína de nadie, ni un baluarte del feminismo. Ella será lo que deba ser (lo que escribieron que sea). Si en su caso es volverse loca a pesar de la victoria, a pesar del camino recorrido, así será.

Pero si esto los deprime, los pone de mal humor y con ganas de gritar y putear a los productores y creadores de la serie, permítanme darles un consejo: agarren los libros.

Hay cinco tomos enromes (con dos más por salir, ojalá), cuentos cortos, compendios históricos del universo de GoT. Pueden leerlos en excelentes ediciones en papel o digitales o escucharlos como audio libros. Su calidad es enorme y van a encontrar ahí no solo una cantidad de historias y personajes nuevos en el mundo de Westeros, sino que también van a encontrar que sus personajes favoritos son muy diferentes y cuyas tramas, le garantizo, van por un camino totalmente distinto al de la serie.

Aprovechen, dirijan esa frustración a las páginas de La Canción de Hielo y Fuego. No es justo que los espectadores de GoT se llevan la impresión de que Dorne es un país de idiotas que asesina a adolescentes y familiares para vengar a otros familiares; que crean que Euron Greyjoy es un bruto patético, que solo sabe gritar y hablar como un borracho. Agarren los libros y descubran el verdadero Game of Thrones.