Llega el Año Nuevo Andino este lunes 22 de junio, rito ancestral de nuestros pueblos originarios que este año nos encuentra en cuarentena por el COVID-19.

El Inti Raymi es una de las fiestas más importante del Mundo Andino, en el solsticio de invierno, todos los 21 de junio que es el comienzo de un nuevo ciclo y la culminación de otro, para las sociedades andinas y las herederas, que fue y es materializada a través de la fiesta del Sol o Inti Raymi, fiesta que es celebrada casi en todo el continente sud-americano donde se reafirman las relaciones sociales entre los pueblos con la divinidades, se hace un análisis de todo lo que aconteció durante el periodo de 360 días, se organiza socialmente el trabajo para el nuevo año que viene, se hace predicciones sobre el futuro y el desarrollo del presente.

En este ritual los jefes regionales o Kurakas hacen una evaluación sobre sus pueblos o Llaktas, sus logros y fracasos. Es un ritual de purificación acompañado de danzas, bebidas de chicha y sacrificio realizados por los integrantes de los Pueblos Kollas, Ava Guaraní, Tupi Guaraní, Wichi, Qom, Mocovi, Mapuches, Comechingones, Diaguitas, Quilmes, Chorotes, Aymaras, Mayas, Uitotos, Piratapuyo, Pilagá  y Charrúas, entre otras comunidades indígenas.

El Inti Raymi o festividad sagrada del sol tiene su origen en el antiguo Cusco, capital del imperio Inca. A pesar que no existen datos precisos sobre el nacimiento de esta celebración andina, su significado, trascendencia y espiritualidad si fueron recogidos por varios cronistas durante la época colonial.

Sin embargo, con la llegada de los conquistadores españoles, muchas festividades ancestrales desaparecieron quedando guardadas a ultranza en la tradición oral de los pueblos, aquellas que eran practicadas por una población mayor con la confianza de que llegarían mejores tiempos en las que se la redescubriría en toda su magnificencia.

Hoy, el Inti Raymi se ha convertido en una de las celebraciones más importantes para los pueblos indígenas de los Andes. Lamentablemente con el pasar del tiempo, la escasa investigación y difusión de este tipo de eventos culturales ha hecho que la sociedad no indígena se interese poco o nada por entenderla, respetarla y ayudar en los procesos propios de las comunidades por revitalizar y fortalecer su cultura. Sin embargo, el creciente interés del turismo mundial por este tipo de manifestaciones ha hecho que volvamos la mirada hacia lo nuestro e interesarnos por nuestras raíces e identidad; no con intensiones de comercializarla, sino que; al conocer de mejor manera nuestras raíces culturales, la podamos compartir sabiamente con el mundo dentro de un marco de respeto y praxis intercultural. De esta manera, este trabajo es un primer intento por presentar de manera más objetiva, una de las festividades que sintetiza todo el sentir de los pueblos andinos la cual se descubre y despliega en todo su esplendor a través de este ritual ancestral.

UNA HISTORIA ANCESTRAL

El origen del Inti Raymi se remonta a la época de los grandes gobernantes  Incas y a la cuna de su imperio: Cusco. Es evidente que en los demás estados andinos también se celebraban cultos solares, pero la festividad tal como la conocemos hoy, es el resultado de una serie de procesos de transformación y adaptación sufridos durante siglos cuya esencia se ha mantenido siempre: rendir culto a las deidades andinas, agradecer por las cosechas obtenidas y exaltar la fecundidad de la madre tierra.

Durante la época colonial, varios cronistas como el Inca Garcilaso de la Vega, dejaron por escrito detalles que nos explican el motivo, la importancia y significado de esta festividad andina: “Hacían esta fiesta al Sol en reconocimiento de tenerle y adorarle por sumo, solo y universal dios, que con su luz y virtud criaba y sustentaba todas las cosas de la Tierra. Y en reconocimiento de que era padre natural del primer Inka Manco Cápac y de la Coya Mama Ocllo Huaco, y de sus hijos y descendientes, enviados a la tierra para el beneficio universal de las gentes”.

Debido a que esta festividad estaba llena de mucho simbolismo y solemnidad, el Inti Raymi se lo hacía en el lugar donde se hallaba el Inca pues se lo consideraba como hijo del sol y ello merecía una celebración especial. Así, el primer Inti Raymi que se haya realizado en lo que hoy es el territorio ecuatoriano fue organizado en honor al Inca Huayna Cápac quien naciera en Tumibamba (actualmente Cuenca) cuando su padre Túpac Inca Yupanqui se hallaba en su misión de conquista de nuevas tierras para el imperio. Más tarde la presencia Inca en nuestro territorio y el parentesco con esta celebración andina haría que los pueblos locales tomaran y adaptaran partes de esta festividad con lo cual fortalecieron y enriquecieron el ritual de los hijos del sol.

A pesar que el Inti Raymi fue en su principio, una festividad privativa de las élites del imperio Inca, varias poblaciones locales celebraban la suya propia lo cual explicaría que luego de la caída del imperio así como de las demás culturas andinas en manos de los conquistadores españoles, el conocimiento ancestral logró sobrevivir en el alma de su gente por lo cual hoy podemos verla nuevamente en su magnificencia.

El desconocimiento de la ciencia y la cosmovisión andina hizo que el conquistador español arremetiera con todo contra la cultura ancestral con la finalidad de destruirla con el argumento de que sus prácticas eran demoníacas y paganas rechazadas por la Iglesia Católica. De esta manera mucho del simbolismo del Inti Raymi sufriría cambios radicales en su visión y significado razón por la cual, uno de los principales líderes espirituales del norte andino ecuatoriano como es el Aya Uma, hoy es conocido como un ser diabólico, razón por la cual, hasta se lo ha cambiado equivocadamente de nombre a “diablo uma” o “diabluma”. En este sentido cabe mencionar que a pesar que el conocimiento científico ancestral haya desaparecido casi en su totalidad, el Inti Raymi tal y como se lo celebra en este nuevo milenio, es el fiel reflejo de que los pueblos actuales se niegan a desaparecer y que están sumergidos en un proceso de redescubrimiento de la ciencia andina a fin de revitalizarla y fortalecer así su identidad cultural.

El Inti Raymi tiene un significado muy importante para el mundo andino al igual que las celebraciones religiosas para el mundo occidental. Garcilaso de la Vega explica: “Este nombre Raymi suena tanto como pascua o fiesta solemne. Entre cuatro fiestas que solemnizaban los reyes Incas en la ciudad del Cuzco, que fue otra Roma, la solemnísima era la que hacían al Sol por el mes de junio, que llamaban Inti Raymi, que quiere decir la pascua solemne del Sol”.

El hecho que el Inti Raymi concuerde con las festividades cristianas impuestas por España durante la colonia, no resta importancia al propio proceso de cambios que sufrió durante todo este tiempo. Es importante mencionar que en un principio se cambiaron los nombres por otros como San Juan, San Pedro y San Pablo aprovechando que su celebración sucedía por las mismas fechas. Esta estrategia de la iglesia duró muy poco porque en la práctica se dio un sincretismo religioso, es decir una mezcla única y una praxis paralela entre la espiritualidad andina y la religión católica que sobrevive hasta hoy.

En realidad el Inti Raymi no es una festividad aislada, sin conexión con el resto de celebraciones indígenas que suceden en el año. Es más bien el clímax del ritual de la vida de la madre naturaleza que se expresa a través del ciclo agrícola andino. De esta manera se puede ver que la celebración de las cuatro grandes festividades andinas que han logrado sobrevivir hasta hoy, son en realidad festividades practicadas que están relacionadas con el ciclo agrícola, con la fecundidad de la madre tierra y con las divinidades cósmicas y terrenales.