Va a ser difícil de superar el fin de semana del 27 y 28 de abril pero universo de la fantasía y los comics. No uno, ni dos, sino tres eventos me entregaron historias que definieron una batalla final contra un poder inconmensurable. Por supuesto, estoy hablando de Avengers: Endgame y Game of Thrones y colado inesperado. Ojo, mucho spoiler de aquí en más.

Este fin de semana debería ser declarado como día histórico para nerdoverso, o algo parecido porque difícilmente veamos un par de días tan cargados de batallas finales, enemigos temibles, sacrificios heroicos y victorias de último momento. A lo largo de dos días sentí que pase de una pelea imposible a otra y eso que no las estaba peleando yo.

Estoy hablando, por supuesto, de lo fenómenos culturales que son Avengers: Endgame, el cierre de la fase 3 de las películas de Superhéroes de Marvel y Disney; y por otro lado el capítulo 3 de la última temporada de Game of Thrones, la batalla final contra el Rey de la Noche. Pero además, se coló en mi agenda el Pre-lanzamiento del nuevo set de Magic: The Gathering, el célebre juego de cartas de fantasía sin relación con Disney ni HBO.

MTG también tuvo su batalla con zombis y supervillano.

No voy a escribir en profundad sobre este último, solo explicar que cada tres meses aproximadamente, Magic lanza nuevas cartas al mercado, generalmente representando la historia de sus personajes, y una semana antes, en todo el mundo se organizan estos pre lanzamientos en el que se pueden jugar con las nuevas cartas. Y sí, quiso la casualidad que en este lanzamiento llamado La Guerra de la Chispa, los héroes se enfrentaron en guerra campal a un villano poderosísimo y tras varios sacrificios lo vencen a último momento. Quién lo diría.

Fin de Era

La última película de Marvel, Endgame resultó una enrome sorpresa. Después de la excelente impresión que dejó Avengers: Infinity War, de la nueva entrega se dudaba que alcanzara semejantes estándares. ¡Ah pero que incrédulos! Kevin Faige y los hermanos Russo nos entregaron una obra maestra, una de las mejores películas de comics de la historia (ahí arriba con Capitan America: Winter Soldier y The Dark Knight).

Fin de temporada para Marvel

En mi caso entre pensando que la película sería buena, pero no tanto. En sus casi tres horas de duración, Endgame se da el gusto de ser lenta, crecer como una hiedra en nuestro interior, explotar por los aires en un tercer acto épico y dejarnos bañados en lágrimas.

Incertidumbre, sacrificios y despedidas. Todo merecido por la trama.

Finalmente se cumplieron las predicciones y es el Ironman de Robert Downey Jr. el que terminó sacrificándose. Su muerte le da un cierre merecido al personaje que inició al universo Marvel allá por 2008 y fue de una profundidad inesperada cuando, al final, son sus seres queridos quienes le piden que descanse.

También nos abandonaron Black Widow (privada de estar en el ensamble de superheroínas más grande de la historia) y el Capitan América que decidió envejecer junto al amor de su vida, recordándonos lo solo que estaba este personaje. Todas despedidas altamente satisfactorias. Catarsis pura.

Once años de universo cinemático. La última reunión.

En el medio, el mecanismo que se utilizó para hilar la historia fue el de viaje en el tiempo al estilo Volver al Futuro (muy referenciada en la peli). Para muchos esta fue lo peorcito, un poco forzado, algo mal explicado y sin mucha lógica. Personalmente creo que nadie se hace un favor tratando de buscar realismo en estas películas. Es fantasía y ciencia ficción, de nada sirve enojarse porque “así no funciona” o “no son coherentes las reglas del viaje en el tiempo”.

Un crítico dijo por ahí que las escenas de este viaje fueron como una especie de recorrido por un parque de diversiones y estoy totalmente de acuerdo. Cada escenario nos invitaba a revivir grandes momentos en las historia de este universo cinematográfico y recordar de paso el monumental esfuerzo que se realizó para hacerlo realidad (y al que lo dude ahí tiene a DC y Warner para confirmarlo).

Esto es lo que todos estábamos esperando. Casi nada en esta película está forzado y cuando hay derrota o victoria, estas llegan merecidamente. El MCU continuará en una fase cuatro pero, incluso si terminase aquí o lo que sigue sea una basura, Endgame estará siempre ahí para redondear una era.

La Larga Noche

Desde la primera secuencia del primer capítulo de la primera temporada de Games of Thrones, los caminantes blancos han estado presentes en la historia. Gravitando lentamente sobre los hechos y los héroes en el resto del mundo, la amenaza del Rey de la Noche y sus zombis de hielo crecía y crecía, instalándose como el último desafío, la batalla final para terminar con todas las batallas.

Batalla épica y muertes de tercera línea para Games of Thrones

Bueno, todo eso se acabó. Todo lo planeado en 9 años por el Rey de la Noche se hizo añicos (literalmente) de un solo golpe.

Nada más rodaron los créditos de La Larga Noche, sentí que respiraba por primera vez en la hora y media que pasé viéndolo. El capítulo me dejó con sensaciones encontradas y no todas buenas.

El capítulo fue muy bueno. Otra vez Miguel Sapotchnik dio catedra de como dirigir una batalla en televisión. No, esta pelea no fue tan buena la Batalla de los Bastardos, pero no estuvo mal. Que se peleara entre las sombras, la niebla y el humo fue una decisión correcta para describir el terror y el caos de pelear con un ejército de muertos vivientes. Sobre el final, cuando parecía todo perdido, las escenas apocalípticas de un Winterfel infestado de muertos que caían de los muros, el techo y el mismo cielo, quedarán en la analogía.

Hola y chau. ¿No era este el malo final para el que nos preparaban?

Un poco más difícil de juzgar es la decisión de que al Rey de la Noche no lo derrotaran en batalla sino con un certero ataque a último momento de Arya, la asesina maestra. Para mí, más que un momento WTF, fue un momento “y sí, por qué no”. ¿Así de fácil era matar a ese monstruo? Fue una jugada barata, sí, pero deliciosa, como un choripán callejero en una madrugada helada.

Viendo como los zombies trepaban paredes y los dragones se arrancaban pedazo de carne, me puse a pensar lo lejos que estamos de momentos como la Boda Roja o la ejecución de Ned Stark. ¿No era una serie sobre intriga política y traiciones? ¿No se llamaba Juego de Tronos por algo esta cosa? Personalmente nunca me interesó la trama del Rey de la Noche. A los dragones los disfrutaba más cuando eran armas políticas en lugar de armas literales y como villano el Rey puede haber sido terrorífico y misterioso pero no le llega a los talones a Tywin Lannister, Cersei o Ramsey Bolton y todas las emociones que generan.

Muertos los zombies de hielo, de vuelta al juego de humanos.

Pero más allá de gustos personales, cuando este capítulo se analiza en el contexto de una serie de nueve años y siete temporadas hay cosas que no cierran. La trama del Rey de la Noche se suponía definitoria, precedida por profecías y predicciones dentro del mismo argumento y el final, en la punta de un cuchillo, deja un sabor algo más que agrio. Lamentablemente la producción parece sufrir aún las dificultades de haberse alejado de la historia que George Martin quería contar.

Quedan tres balazos para el final, muy poco para todo lo que falta por cerrar. Va a ser emocionante ver cómo se resuelve las tramas pero una cosa es segura: siendo el programa de TV más visto de todos  los tiempos, es imposible contentar a todos.