Omar y Julieta son dos personas que estaban condenadas a la música. No había forma de eludir al arte porque les vino como herencia de familia y les llenó el alma de temprano. Luego tendrían historia muy distintas el uno de la otra pero el camino decía que iban a encontrarse, justamente por la música.

Omar es hermano, hijo y nieto de músicos. Uno de sus abuelos fue el compositor y folclorista Fortunato Juárez y durante su vida tuvo la suerte de tocar el bajo, su instrumento de elección y ejecución favorito, junto a leyendas como Luis Salinas y el Chango Farías Gómez. Sin embargo sería su experiencia con este último, uno de los autores más importantes y revolucionarios de la música popular argentina, la que mayor impronta dejó en su vida.

Omar y su hermano fueron convocados por el chango para formar parte de su banda primero y luego de su último gran proyecto: la Orquesta Popular de Cámara, más conocida como “Los Amigos del Chango”. Con esa formación, Farías Gómez fue de visita al programa de Canal Encuentro, Encuentro en el Estudio, pero sería una de las últimas apariciones del Chango. Cuando el proyecto empezaba a madurar, Farías Gómez falleció dejando a sus músicos huérfanos.

Julieta Cabrera, por su parte, tuvo una relación con la música con un perfil más bajo. Su padre compositor la empezó a animar a que cante de niña y ella se especializó en el tango, para lo que no tuvo formación alguna pero sí tuvo vocación y, sobre todo, una voz especialmente agraciada para ese estilo. Participó en dúos, en formaciones de coros, con diferentes músicos, hasta que empezó una formación en la escuela de arte de Berisso, ahí fue donde conoció a Omar.

“Nos conocimos fortuitamente cuando yo tomaba clases particular con una profesora de canto y en una de esas clases, el “Negro”, que daba clases de bajo en esa escuela, entró porque necesitaba una cantante para que sus alumnos puedan tener un examen de bajo. Ese fue nuestro primer encuentro, la primera vez que hicimos algo juntos”, relata Julieta.

De eso hace 17 años y desde entonces tuvieron cruces esporádicos, en escenarios, espacios artísticos y culturales de La Plata hasta que en 2015, Gómez le propuso formar parte de unos ensambles que reunían a varios artistas veteranos de gran nivel.

    Omar:  Eran unos ensambles que yo dictaba como clases grupales para transmitir mi experiencia de músico además de las clases de bajo, era clases de música en general.

       Julieta: El ensamble tiene esa particularidad que más allá del instrumento que uno toca, uno va y aporta como la novedad.

¿Cuándo se concreta “Algo Tiene” con este formato?

Omar: en 2016, un año después de los ensambles, yo la acompañaba a cantar. Siempre me encanto como canta, entonces cuando nos reencontramos yo la acompañaba para mostrarle alguna canción, y esta cosa del bajo y la voz era tan lindo: una vez probamos “El Ultimo Café” y estuvo re bueno como sonó. Ahí empezó a nacer.

Julieta: Ahí empezó a madurar la idea de hacer algo juntos con bajo y voz, que tiene cierta particularidad porque no es un acompañamiento clásico para una voz, pero bueno, medio indagando por ese lado nos dimos cuenta que había algo ahí que se podía profundizar.

Bueno, un bajo de 6 cuerdas es un poco más melódico, ¿no?

Omar: Claro, con más posibilidades melódicas. Tiene cosas de la guitarra y del bajo y entonces funciona. Empezamos como dúo y a partir de la segunda y tercera fecha fue a vernos un amigo mío de toda la vida y también de Juli: Potolo Abregó, lo invitamos a tocar y poto metía unos tambores unos bombos legüeros y empezamos a tocar en tríos y de a poco se fueron sumando amigos.

  Julieta: Empezó el dúo y nos gustó esto de invitar, porque nos daba posibilidades de darle otro color, terminamos haciendo cuarteto con piano, percusión bajo y voz, después sumamos trombón. Llegamos a ser siete (Alejo Quiroga en piano, Potolo Abrego en percusión, Ivan Simanovsky, tocando el trombón, Nehuen Ércoli en la guitarra y Pablo Vignati, batería).

¿Cómo deciden el repertorio?

   Omar: hay temas míos, vamos a sumar temas del pianista, de Potolo.

   Julieta: Somos personas que congeniamos en muchas cosas, nos pasa que desde el asado, el quedarse a charlar, van surgiendo los temas que le gustan a uno y eso hace que circule esta energía.

Calculo que deben ser músicos con mucha experiencia, ¿Cómo es esa relación en estos momentos?

Omar: son tiempos en los que unirte a hacer cosas te hace bien. No es nuestro objetivo que esto sea un sostén económico, la idea es hacer la música que nos gusta, pasarla bien y estar juntos porque nos encanta hacer música juntos y si hay un hilo conductor en cuanto al repertorio, son las canciones de amor y desamor.

  Julieta: Algunos boleros viejos, no son los más escuchados; y la canciones propias también: uno a veces se va tirando a la pileta con lo propio, porque solo basado en canciones propias es más difícil.

Omar: un 40% del repertorio son canciones propias. A fin de año tenemos como proyecto empezar a grabar el disco en estudio y la idea de hacer el disco es meter mucho de nuestros temas, de amigos músicos de la plata, ahí se va conformando estamos planeando el repertorio.

¿Cómo está el ambiente artístico cultural en La Plata?

      Omar: Es muy rico, al ser una ciudad universitaria reúne mucha gente de todo el país a estudiar: es un lugar que convoca, muchos grupos conocidos como Aca Seca se formaron en la universidad de la plata. Eso se da mucho.

Julieta: Es un movimiento estudiantil muy diverso: está la escuela de teatro, bellas artes, la escuela de Berisso, el conservatorio, entonces van saliendo formaciones de todo tipo y de varios estilos musicales y teatrales, eso es lo más rico, la diversidad.

¿Cómo es tu acercamiento a la docencia del bajo?

Omar: yo empecé desde muy chico a dar clases. Es como todo, se hace camino al andar: uno al principio no se anima, después me fui formando y me gusta mucho dar clases. No solo aprende el alumno, yo estoy aprendiendo todo el tiempo mientras doy clases, por ahí uno accede al conocimiento desde un camino pero cuando uno da clases tiene que acceder desde diversos caminos y eso me mantiene activo. Y la MasterClass “Pensando como Baterista” es en relación a que en la música popular el ritmo, los instrumentos de percusión no se estudia tan seriamente como estudian los bateristas. Para mí el ritmo es fundamental, ahí está la identidad de la música, los elementos armónicos de nuestra música popular vienen de la música académica europea, un tema de jazz, un candombe o un tango tienen la mismas notas, lo que determina que sea jazz o candombe es el ritmo con que lo toco, ahí hay una cosa muy importante a tener en cuenta que en las formaciones tradicionales no se tiene.

Leí en una nota tuya que planteabas que la música popular y la académica no tenían diferencia…

   Omar: Se le pone una división a algo que no lo tiene: la música es música, hay una visión de ver la música europea como más refinada; es un tema difícil porque el concepto popular lo toman como algo barato, entonces, ¿Por qué la música popular es inferior a la música académica? ¿Quién dijo eso? Entonces está en los músicos el llevar la música popular a los niveles de excelencia.

¿Cómo sigue este proyecto?

          Omar: Sacar muy pronto el disco, ya está masterizado, sería un (creo que dijo EP o algo así) de cinco temas y ya en vías de grabar nuestro primer disco de estudio a fin de año y después seguir tocando donde nos inviten, donde nos llamen, la idea es que la esencia sea el dúo pero después se le puedan sumar otros músicos.